Hablan los hechos

Una mirada retrospectiva sobre la economía mundial en el 2014 obliga a observar el comportamiento de los precios del petróleo y dividirlo en dos momentos. Un primer momento abarca una situación de volatilidad de los precios durante el primer semestre con precio de hasta US$115 el barril y un segundo momento que inicia a finales de junio, de ese año, cuando se produce una caída gradual y sostenida de los precios en los mercados internacionales que ha oscilado hasta situarse por debajo de los US$ 50 por barril, para una caída de alrededor del 60%.

Dentro de los 11 países que componen cartel de la OPEP, Arabia saudí produce 11,5 millones de barriles diarios, Irán 3,5 millones. Nigeria, 2,3 millones y fuera de esta, de la OPEP, Rusia produce más de 10 millones de barriles al día.

Tal realidad se explica en el hecho de que existe una gran influencia en la baja en los precios del crudo impulsada por el lado de la oferta, en particular, por las expectativas de que durante el 2015 se incrementaron las cantidades de barriles ofrecidos del crudo a un ritmo de 1,2% y la decisión de no actuar en contra del alza con un recorte por parte del cartel del grupo de países que conforman la OPEP ya que estos controlan más del 43% de la producción mundial. Pero además son responsables del 51% de las exportaciones de crudo, situación que les da capacidad de incidir en el mercado mundial y el comportamiento de los precios.

Dentro de los 11 países que componen cartel de la OPEP, Arabia saudí produce 11,5 millones de barriles diarios, Irán 3,5 millones. Nigeria, 2,3 millones y fuera de esta, de la OPEP, Rusia produce más de 10 millones de barriles al día, pero resulta que ninguno de estos países han mostrado interés en recortar la producción de petróleo, por tanto, esto explica en una alta proporción el hecho de que los precios se mantuvieron en caída libre. En adición está el hecho de que USA mantiene sus reservas alrededor de 387,2 millones de barriles, en tanto que China y la India no sobrepasaron la demanda de petróleo por encima de su cuota actual de 5,6 millones de barriles de crudo diario y de 3,8 millones de barriles de crudo por día, respectivamente, dado el crecimiento económico con que estos dos países cerraron el 2014.

La caída libre de los precios del crudo ha sido un atenuante económico para los países importadores de este y para los que tienen grandes desarrollo industrial por el impacto que esto tienen en las finanzas públicas.

La caída libre de los precios del crudo ha sido un atenuante económico para los países importadores de este y para los que tienen grandes desarrollo industrial por el impacto que esto tienen en las finanzas públicas, los costos de producción, los niveles de inflación y el dinamismo económico, pero es que una deflación derivada de esto tiene un efecto negativo en una dirección contrapuesta a una volatilidad de los precios, situación que ocurre por la interacción existente entre el mercado petrolero y la economía mundial ante la existencia inocultable de un nuevo orden mundial del petróleo.

En ese contexto, los precios del petróleo proyectan una mayor volatilidad para el resto del 2017, aunque se espera que los mercados pudieran volver a equilibrarse a final del segundo semestre del año si se realizan los recortes comprometidos por los grandes productores de crudo. Todo dependerá de los niveles de cumplimiento que se asuman de un acuerdo para recortar la producción en 1,8 millones de barriles por día, alcanzado por la OPEP y otros grandes exportadores.

Los precios del petróleo proyectan una mayor volatilidad para el resto del 2017, aunque se espera que los mercados pudieran volver a equilibrarse a final del segundo semestre del año.

Otro elemento a destacar es que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha pronosticó que el mundo necesitará 32,20 millones de barriles por día de crudo de sus miembros el próximo año 2018, lo que en la práctica ha de traducirse en 60.000 barriles diario menos. Bajo el esquema de un acuerdo para apoyar el mercado, la OPEP se ha venido recortando su producción en cerca de 1,2 millones de barril diario, mientras que Rusia y otros productores fuera del cártel también están reduciendo su producción.

La situación petrolera mundial actual asusta a todo aquel que mire un poco a futuro e incorpora mayor incertidumbre y volatilidad al consumo internacional de petróleo, máxime cuando la especulación en la comercialización predomina en el comportamiento de los precios. En adición, los países que no pertenecen a la OPEP se han planteado que recortarán, en principio, unos 600.000 barriles al día, de los que 300.000 corresponderán a Rusia, lo que permite interpretar que la economía mundial estará subordinada al péndulo que representan los precios del petróleo.

En definitiva, con el casi medio millón del recorte que soportará Arabia Saudí, el mayor productor mundial y la politica de combatir al Estado Islámico, Irak tendrá que reducir un poco su producción, lo que significa que los precios del petróleo regresan a ser el epicentro de la dinámica geopolítica y la economía mundial de cara al 2018.

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