Opinión

A propósito del 108 aniversario del nacimiento del Gran Maestro Profesor Juan Bosch, en seguimiento a la publicación anterior queremos compartir con los lectores de esta columna algunas informaciones que consideramos de interés.

En 1938, Juan Bosch al recibir la información de que Trujillo planeaba designarlo como Diputado, salió del país y regresa el 20 de octubre de 1961, después de un largo exilio de 23 años. El propósito principal de Juan Bosch al llegar a su patria fue educar al pueblo dominicano para que pudiera avanzar en la construcción de su propio destino y su propia identidad, para así poder superar la pobreza y transitar el camino del desarrollo y la democracia. Para ese propósito, expresaba Juan Bosch, el pueblo dominicano debería contar con una conducción política correcta.

Sus ideales, sus principios y sus valores, Juan Bosch los plasmó en prácticas concretas en el ejercicio del poder. La representación del Estado en su pensamiento no se construye como un aparato de control, sino un instrumento de educación, una vía de organización y un vehículo de transformación. Desde esta concepción y en el corto tiempo que ejerció el gobierno antes de ser derrocado por un golpe militar, en 1963, Bosch concretó sus ideas teóricas e ideológicas en un Plan de Desarrollo Económico Nacional que incluyó la electrificación del país y el aumento de la generación de energía, la extensión del alumbrado, el inicio de la construcción de la presa y la hidroeléctrica de Tavera, la termoeléctrica de Puerto Plata, el diseño y construcción de los canales de riego, así como la formación de trabajadores en escuelas técnicos-vocacionales y un amplio programa de reforma agraria, entre otras iniciativas no menos importantes y trascendentes.

También Juan Bosch impulsó la primera Ley de Desarrollo e Incentivo Industrial, la creación de la Zona Franca de Puerto Plata como Puerto Libre, la ampliación del Aeropuerto de Santo Domingo, la modificación de los planes de estudio con áreas destinadas al conocimiento de la producción agrícola y con fines prácticos para integrarse a la producción, los planes de becas en el exterior, y la política de construcción de viviendas no centralizadas en la ciudad capital, entre otras medidas.

En su labor de político y escritor, Juan Bosch tenía bien claro que la educación es un factor clave para que un país como la República Dominicana superara sus condiciones de pobreza y pudiera garantizar un desarrollo económico sostenido. Estaba convencido de que sólo un sistema educativo basado en oportunidades iguales para todos y todas constituye la fuerza motriz para el desarrollo nacional.
Juan Bosch entendía que en la educación está la garantía de una vida con calidad, porque la educación facilita un empleo mejor, despierta una tendencia al bienestar, moviliza a las personas al continuo progreso y proporciona a los ciudadanos y las ciudadanas las herramientas necesarias para que desarrollen capacidades, que oportunamente puedan ser aprovechadas para integrarse y aportar activamente en una sociedad basada en el conocimiento.

Esta tarea no podría ser emprendida por un partido populista, algo que Juan Bosch comprendió al interior del PRD, razón que le llevó a construir una nueva organización, capaz de asumir el rol que el momento histórico reclamaba. Argumentaba que los partidos no tienen que ser mayoritarios, lo que tiene que tener un partido político no es una mayoría de miembros sino una gran autoridad moral sobre el pueblo … “lo que necesitamos en el PLD no son cientos de miles de miembros, sino capacidad política y mucha capacidad de sacrificio”.
Desde su punto de vista lo necesario es contar con hombres y mujeres con la calidad política necesaria para dirigir el pueblo en su lucha por la liberación y con la voluntad de servir al pueblo, condiciones que según don Juan después mejoran con el estudio y la práctica diaria.

En este sentido sostiene: …”La dirección política del pueblo debe ser obligación y trabajo nuestro, del PLD, pero la lucha diaria para resolver los problemas diarios… debe ser obra del pueblo llevada a cabo por el pueblo organizado. Si nosotros, el PLD, tuviéramos que reclamar que se recoja la basura de tal calle, que se ponga un bombillo en tal esquina, que se arregle la calle tal, acabaríamos siendo agentes de relaciones públicas del pueblo, no sus líderes, no los que deben dirigirlo políticamente hacia metas políticas serias, hacia el establecimiento de una sociedad diferente de ésta”.

Es por ello, y para afrontar el desafío que implicaba la magnitud y relevancia de esta tarea, que Juan Bosch decide abandonar la organización que originalmente había fundado, para dedicarse a sus 64 años de edad a crear, organizar y desarrollar un Partido capaz de completar la obra de los Trinitarios e impulsar el desarrollo material y espiritual de los dominicanos.

Fue la etapa de la construcción del Partido, considerado por él mismo como “Un Partido Nuevo en América” y como su mejor obra política. Un Partido de militantes, con métodos de trabajo propios, que aseguraran capacidad, organización y eficiencia, pero sobre todo vinculado al pueblo y sus problemas reales, es decir, distinto al PRD. Es así como crea una nueva organización que tiene como tarea primigenia el estudio científico de la sociedad dominicana y los próceres y sus luchas libradas de cara a su liberación, a través de los círculos de estudios. La conformación de organismos dentro de su estructura, a partir no sólo de entes individuales, sino de espacios que promueven el trabajo en equipo
y la forma de decisión colectiva; la adopción de métodos de trabajo que aseguran el centralismo democrático; la unificación de criterios; la crítica y la autocrítica; asumiendo una estrategia de análisis político que permite ir de lo particular a lo general y de lo general a lo particular; características que en materia de organización política eran totalmente nuevas, no sólo en República Dominicana sino en el resto de América Latina.

Para Juan Bosch los métodos de trabajo serían el alma misma de la disciplina
partidaria, y la disciplina generaría la unidad, aunque para mantener viva la unidad no bastaba confiar únicamente en los métodos de trabajo, sino que según su concepción había que alimentar sin tregua la mística de la organización.

Para Juan Bosch, por consiguiente, el ejercicio de la democracia y la ciudadanía pasa necesariamente por la educación y la formación en valores donde el Partido se convierte en el instrumento que articula la conciencia ético-social con la acción comprometida de los ciudadanos y las ciudadanas, por la transformación de la realidad. Por consiguiente, puede decirse que en la matriz: Conciencia-Práctica Política-Construcción Democrática en el pensamiento y el ejercicio político de Juan Bosch, la educación juega un papel estelar, en tanto se convierte en un instrumento fundamental para el logro de la “concienciación” de los sujetos sociales, constitutivos de su ideal de nación democrática.

Las enseñanzas del Maestro adquieren cada vez mayor relevancia ya que nos aportan cada día nuevas visiones y profundos ideales de transformación desde diferentes ámbitos; por lo que con el trabajo de hombres y mujeres formados bajo su orientación que estén decididos y decididas a trabajar sin descanso por el desarrollo de la República Dominicana, podemos continuar honrando su memoria.

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