Internacionales

A punto de concluir el debate anual de la Asamblea General de la ONU, el agresivo discurso pronunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, sigue dando qué hablar, al igual que las respuestas dadas al mismo por pueblos del Sur.

La inmensa mayoría de los expertos, diplomáticos y reporteros consultados aquí, sin importar su procedencia, coinciden en que tal vez nunca antes un jefe de Estado vino a las Naciones Unidas con una postura tan hostil.

Trump citó a la Carta de la ONU y sus nobles principios, pero a la vez los aplastó con sus amenazas de destruir países y cambiar regímenes en América Latina, Asia y el Medio Oriente, regiones donde las políticas de Washington generaron conflictos, violencia y flagelos como el terrorismo.

Su lista de villanos incluyó a Cuba, Venezuela, Irán, Siria y la República Popular Democrática de Corea (RPDC), aunque de manera menos abierta disparó contra otros gobiernos, entre ellos Rusia y China.

En la plenaria de las 193 naciones que integran la organización y ante su principal órgano deliberativo, el mandatario llamó a confrontar juntos a quienes amenazan con sembrar caos, inestabilidad y terror, justó lo que él hizo en su intervención.

Venezuela, uno de los países atacados, denunció a través de su canciller, Jorge Arreaza, que el jefe de la Casa Blanca trajo a las Naciones Unidas un mensaje de guerra, alejado de la paz y del derecho internacional.

«Primera vez que viene a la ONU y en vez de hablar de paz en la casa de la paz y de respeto al derecho internacional en la casa del derecho internacional, no hizo más que promover acciones guerreristas y de destrucción de determinados países», precisó en declaraciones a la prensa.

De acuerdo con Arreaza, el discurso de Trump en la jornada inicial del debate general de la Asamblea sorprende, porque se dirigió al mundo como si todos fueran sus empleados o como un general que lleva a la guerra a su ejército, invitando con sus palabras a viajar al pasado, a la época de la Guerra Fría.

«Por un momento no sabíamos si estábamos escuchando al presidente Trump en 2017 o al presidente Ronald Reagan en 1982 o 1983», subrayó el diplomático, quien dejó clara la respuesta de Caracas a la agresividad de Washington.

«Ningún imperio nos devolverá a la esclavitud. Somos libres y seremos libres, con nuestro sistema democrático y nuestro socialismo, y el capitalismo pasará como un mal recuerdo en la historia de la humanidad», sentenció.

También el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, rechazó la intervención del presidente de Estados Unidos y advirtió que la nación norteña no tiene moral para señalar a otras.

Rodríguez mencionó la detención y la privación de libertad arbitrarias, el asesinato de afroamericanos por policías y de civiles por las tropas norteamericanas más allá de sus fronteras, la xenofobia, la represión a inmigrantes y la escasa adhesión a instrumentos internacionales en materia de derechos humanos que marcan la conducta de la principal potencia militar del planeta.

Asimismo, adelantó el viernes que cualquier intento de destruir a la Revolución cubana fracasará.

En la red social Twitter, el presidente de Bolivia, Evo Morales, parafraseó un discurso del fallecido líder venezolano Hugo Chávez, quien desde la propia tribuna había afirmado en 2006 «Ayer vino el diablo aquí (…) huele a azufre todavía», en alusión a la agresividad del entonces jefe de la Casa Blanca, George W. Bush.

«Lo dijo el comandante Chávez. El imperialismo amenaza la supervivencia de la especie humana, pasaron 11 años y aún huele a azufre en la ONU», escribió el miércoles, un día después de la intervención de Trump en la Asamblea General.

Por su parte, el presidente de Irán, Hassan Rouhani, calificó en la Asamblea de ignorante, absurda y llena de odio la retórica de Trump, y aseguró que su país responderá firmemente a cualquier violación del acuerdo que rige el programa nuclear de Teherán.

También el canciller de la RPDC, Ri Yong-ho, criticó las amenazas de Trump de destruir a la nación asiática y reiteró que Pyongyang mantendrá la disuasión nuclear en respuesta a la hostilidad estadounidense en la península coreana, donde el Pentágono tiene desplegados a casi 40 mil efectivos y realiza sistemáticas maniobras bélicas.

Ri recordó que desde su propio surgimiento, hace 72 años, el pueblo norcoreano ha sufrido sanciones promovidas por Washington, endurecidas en la última década desde el Consejo de Seguridad.

El debate general de las Naciones Unidas concluye mañana, tras la participación aquí de más de 120 jefes de Estado o Gobierno convocados para abordar la paz y el desarrollo inclusivo, temas que Trump mezcló con la guerra y la destrucción.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas