Opinión

El PLD no debe tomar decisiones que contraríen nuestros estatutos ni la Constitución de la República, es mucho lo que nuestros ciudadanos esperan de él. El éxito del Partido de la Liberación Dominicana indudablemente ha trascendido las fronteras del país y son muchos los partidos progresistas de Latinoamérica que han mostrado interés en emular sus triunfos, su adecuado manejo del estado, gobernabilidad y el crecimiento económico sostenido que sus gobiernos han logrado, estas victorias son responsabilidad de la dirigencia y militancia peledeísta, aunque algunos pretendan desconocerlo.

Nuestra organización ha evolucionado, por lo que es necesario que a partir de las condiciones sociales, políticas y económicas actuales, iniciemos un proceso de consolidación sobre la base de los principios que sustentan la organización; Progresista, popular, moderna y democrática.

En el pasado VIII Congreso Ordinario Comandante Norge Botello, asamblea que representó trascendental relevancia para el partido, comparándolo en importancia con el Primer Congreso Juan Pablo Duarte, que significó la génesis del diseño de la obra que completaría la acción iniciada por los trinitarios y restauradores, que es la de alcanzar una patria libre, donde impere la justicia social y progreso económico, como todos sabemos, se iniciaba pues en el 1973, la construcción del instrumento ideado por el profesor Juan Bosch, para tales fines y que llevaría el nombre de Partido de la Liberación Dominicana, allí se contempló la actualización del padrón de membresía, acentuando la importancia de la militancia para el partido. En la actualidad, si accedemos a lo que propone un grupo y cualquiera pudiera decidir en el PLD, estaríamos negando a Bosch, irrespetando la Constitución y todas las conquistas que hemos alcanzado.

Quienes hemos tenido la oportunidad de estudiar todos los textos formativos y de educación política escritos por el profesor Juan Bosch para los círculos de estudio de los partidos Revolucionario Dominicano (PRD) y de la Liberación Dominicana (PLD), publicados entre los años 70 y 80, coincidimos que en estos trabajos, nuestro líder fundador recorre la historia nacional, el desarrollo capitalista del país, la estructura de clases y la psicología social, así como las alternativas políticas para superar las trabas a nuestro desarrollo. Todo esto, con el fin de constituir la base primordial para la formación teórica de los militantes.

Coherente con ese pensamiento, podría decirse que la concepción de Partido que el profesor Bosch tenía es una construcción histórica, del más alto contenido ético, político y social, reveladora por demás de una visión que concibe la conciencia del ser como el ejercicio más pleno de la condición humana, garante de la libertad y la dignidad, en la cual su amplia visión juega un papel de especial relevancia, lo que significa que los militantes de peledeísmo tenemos el compromiso histórico de completar su obra.

No olvidemos que su liderazgo se configuró sobre la base de un pensamiento teórico e ideológico fundamentado en fuertes concepciones morales. Don Juan, supo mantener una coherencia de pensamiento intachable a lo largo del tiempo y en relación con sus acciones públicas y privadas, eso les enseñó a sus discípulos, lo sorprendente es que algunos hoy no lo recuerden.

¿Le falta coherencia política la PLD? Volvamos a Bosch, para que estemos en la capacidad de modernizar, cohesionar y hacer más eficiente la labor política a la que hemos sido llamados dentro de las filas de nuestra organización.

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