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Las fuerzas de seguridad terminaron este domingo con el sitio a un hotel de Mogadiscio, capital de Somalia, que se prolongó toda la noche, luego de que cinco extremistas irrumpieron en el inmueble tras el estallido a la entrada de un vehículo cargado de explosivos la víspera en el que fallecieron 29 personas.

Las tropas recuperaron el control del hotel Nasa-Hablod en la mañana tras matar a tres de los atacantes y capturar a los otros dos, explicó el capitán Mohamed Hussein.

Al-Shabab, el grupo extremista islámico más letal de África, se atribuyó el ataque.

El asalto comenzó a tarde del sábado, cuando un camión bomba estalló en el exterior del popular hotel de la capital. La detonación dejó autos retorcidos y extensos daños en edificios próximos, que quedaron con el armazón al descubierto.

Los atacantes invadieron el hotel y los disparos continuaron durante su enfrentamiento con las fuerzas de seguridad en el interior del inmueble. Se escucharon dos detonaciones más, una de ellas cuando un agresor activó su chaleco bomba.

Los incidentes del sábado se produjeron dos semanas después de que más de 350 personas murieron en un atentado masivo, también con un camión lleno de explosivos, en una concurrida calle de Mogadiscio, el peor ataque terrorista en la historia del país.

El ministro somalí de Electricidad y Agua, Salim Aliyow Ibrow, fue rescatado del hotel durante una intensa balacera. Algunos extremistas lanzaron granadas y cortaron la electricidad del edificio con la caída de la noche.

Entre los muertos estaban una madre y sus tres hijos, uno de ellos un bebé, todos con disparos en la cabeza, afirmó Hussein. Otras de las víctimas fueron un coronel de la policía, un ex legislador y un ex ministro.

El atacante del sábado fingió que su camión se averió frente al hotel, que estaba fuertemente custodiado, y fingió que lo reparaba antes de hacerlo estallar.

Al-Shabab suele atacar áreas de alto perfil. Aunque reclamó la autoría del ataque del sábado, el grupo no se ha pronunciado sobre el atentado de hace dos semanas, según expertos, debido al temor de que las tantas víctimas puedan alienar a los ciudadanos.

El presidente de Somalia, Mohamed Abdulahi Mohamed, dijo que el nuevo atentado quería atemorizar a los somalíes que se unieron tras el incidente del 14 de octubre, manifestándose en masa en Mogadiscio en contra de Al-Shabab.

La misión estadounidense en Somalia condenó el ataque, afirmando que Estados Unidos «sigue comprometido con los esfuerzos conjuntos con nuestros colegas de Somalia, de la Unión Africana, de y de la comunidad internacional para derrotar al terrorismo a fin de que Somalia se vea encaminada hacia la estabilidad y la prosperidad para su pueblo».

Los dos ataques afectaron la confianza de la población en la capacidad del ejército para afrontar la situación tras la retirada de las tropas de la Unión Africana a finales de 2020. Muchos en la capital acusan al gobierno de no hacer lo suficiente para protegerlos.

«Ahora estamos muriendo a cientos», dijo Ahmednur Hashi, un residente en Mogadiscio. «¿Quién nos va a proteger?».

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