Opinión

En el año 2013, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), presentó en París un proyecto denominado “Estrategia a Plazo Medio 2014-2021”, que plantea dentro de sus objetivos estratégicos, apoyar a los Estados signatarios de este acuerdo, para el logro y desarrollo de sistemas educativos inclusivos y de calidad para toda la vida. Así mismo, persigue la máxima calidad en la formación docente y su capacitación continua durante su recorrido profesional; la distribución geográfica de los docentes, incentivando aquellos que trabajen en zonas difíciles del territorio y conservar a los docentes destacados, creando buenas condiciones de trabajo.

En el año 2014 fue celebrado en Lima, Perú, el Foro “Educación para todos (EPT), en América Latina y el Caribe: balance y desafíos post-2015”. El resultado de este encuentro fue resumido en la “Declaración de Lima”, la cual reconoció una serie de prerrogativas relacionadas con la necesidad de contar con profesores altamente competentes en la región latinoamericana y caribeña.

La República Dominicana, signataria de la “Declaración de Lima” ha diseñado un programa de formación de maestros, bajo la dirección del Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MESCYT), el Ministerio de Educación (MINERD) y el Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (INAFOCAM). Un diagnóstico realizado por la MESCYT en el año 2011 estableció que los estudiantes de educación recibían docencia uno o dos días a la semana; provenían de familias de bajos ingresos; la mayoría de los profesores no tenían maestrías ni doctorados y los planes de estudios tenían muy poco énfasis en disciplinas específicas.

Con este pronóstico pavoroso, la MESCYT, el MINERD e INAFOCAM, establecieron las características del nuevo modelo que permitirá contar en el futuro en la República Dominicana con maestros excelentes: estudiantes a tiempo completo y dedicación exclusiva (selección de los mejores estudiantes del bachillerato, para estudiar educación, los cuales deben ingresar mediante la aplicación de pruebas de ingreso); programas de estudio con mayor enfoque en contenidos, didácticas especiales y prácticas docentes (las clases deben ser impartidas por profesores universitarios de alto nivel académico) y programas de seguimiento y monitoreo al desarrollo de los planes de estudio de las universidades (fortalecimiento del área disciplinaria relacionadas con el inglés y las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC)).

En el caso de los estudiantes seleccionados, no sólo deben ser los mejores del bachillerato, con altas calificaciones entre otras características, sino además que para que puedan ingresar a las entidades de educación superior responsables de formar profesores, estos deben pasar dos pruebas: primero la prueba POMA (Prueba de Orientación y Medición Académica), que consiste en evaluar a los estudiantes en seis clases de contenidos: “la capacidad de comunicación de los estudiantes, sus habilidades en el área de la matemáticas, ciencias naturales, ciencias sociales y comportamientos o madurez psico-social” y cinco clases de procesos mentales: “dominio de aprendizajes básicos e instrumentales para tener éxito en los estudios universitarios, destrezas académicas, capacidad de razonamiento, flexibilidad mental para profundizar o desarrollar nuevos enfoques y capacidad de resolver problemas”.

Segundo, la Prueba de Aptitud Académica (PAA) del College Board. – “es una organización comprometida con la excelencia educativa. Es una asociación sin fines de lucro cuya misión es preparar, inspirar y conectar a los estudiantes con los estudios universitarios y las oportunidades de trabajo profesional”. En esta prueba se evalúan “78 ítems verbales, 60 ítems de matemática y los conocimientos sobre literatura, historia, física, química, idiomas, entre otros” y Tercero, los estudiantes deben asistir a las instituciones de educación superior un mínimo de cuatro (4) días a la semana.

Las últimas pruebas, realizadas en el año 2017, indican el rigor para el acceso a la carrera docente por parte de los estudiantes que culminen el bachillerato. Ha sido difícil superar las pruebas POMA y PAA. En el año referido de 21,379 estudiantes aspirantes a la carrera de educación, sólo el 41.45% superó la prueba POMA, esto es 8,863 estudiantes. De esta cantidad sólo el 57% (5,801) tomaron la Prueba de Aptitud Académica (PAA) y sólo 1,801 la superaron. Esto quiere decir, que el 5% del total de los estudiantes que aspiraban a ser maestros, superaron ambas pruebas.

Estos mil 801 estudiantes recibieron todo el apoyo para ingresar a su carrera por parte del MINERD. El pago completo de sus becas por 90 mil pesos anuales (360 mil en 4 años) para los que aspiren a profesores de primaria y 100 mil anual (400 mil en 4 años) para los de secundaria. Además, se les entrega 6 mil pesos mensuales para gastos de manutención y 1,000 pesos adicionales si el estudiante vive en una provincia distante de donde recibe la docencia. Para permanecer en el programa, los estudiantes deben mantener un índice igual o superior a 80 puntos; no pueden cambiarse de carrera; deben dedicarse a tiempo completo a los estudios; participar en todas las actividades académicas de su área específica y al concluir deben trabajar para el sistema educativo público por lo menos 5 años después de su graduación.

Por otro lado, la normativa 09-15 de la MESCYT establece requisitos y soporte económico a las instituciones de educación superior que imparten la carrera docente, las cuales recibirán como apoyo el pago de la matrícula universitaria de los estudiantes; el 65% del pago de los profesores de alto nivel contratados y un avance de un porcentaje del pago de la matrícula para fortalecimiento institucional de las universidades, de común acuerdo con INAFOCAM.

Los requerimientos para que las instituciones de educación superior puedan formar profesores, conforme al Art. 7 de la normativa 09-15, se clasifica en dos niveles: en el nivel inicial y primario el 10% de los créditos deben ser impartidos con profesores con doctorados y en el nivel secundario el 20%. La meta es que en 8 años, el 40% de los créditos de los estudiantes que aspiran a ser maestros, sean impartidos por profesores con PHD. Avanzamos hacia la excelencia magisterial.

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