Opinión

Cuando advertimos el inicio de la cuenta regresiva para el fin del monopolio en el vertedero de Duquesa de la empresa Lajun Corporation,​ lo hicimos a la luz de lo establecido por las leyes al amparo de ​la Constitución, ​que tras ser reformada en el año 2010, fortaleció el ejercicio del Derecho Administrativo.

Con las​ informaci​ones​ llegadas a los medios de comunicación sobre la madeja que envolvía las operaciones ​en el depósito final de los desechos sólidos ​d​el Gran Santo Domingo, ningún jurista se atrevía a presagiar ganancia de causa para Lajún en su pleito por mantener el control del reservorio.

Vale destacar la importancia que tuvo para ello el manejo del proceso incoado por la Alcaldía del Municipio Santo Domingo Norte,​ acorazado por los Ministerios de Salud Pública y de Medio Ambiente y Recursos Naturales, ​un abogado con vasta experiencia en las lides judiciales.

Hemos de creer que la propia empresa en cuestión también ha​ estado consciente de su imposibilidad de éxito en el conflicto, pero asumir la postura que exhibió le permitía simular la convicción de razón en sus reclamos, aún cuando toda su mala conducta estaba al descubierto.

Mentiras y engaños, falla en el cumplimiento de sus compromisos contractuales y en fin, una secuela de daños colaterales a la propia comunidad, agravaron progresivamente la situación de Lajún Comporation en el vertedero de Duquesa, y la desnudaron como ejemplo de empresa con las que no se puede asociar la administración pública.

Los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, nos tienen acostumbrados a la solución de problemas a fondo, no en mediatinta. Y en el caso que nos ocupa, el primer paso está dado, en camino a resolver el grave problema que existe en el país con el destino final de los desechos sólidos.

Las continuas crisis generadas por Duquesa sirvieron​ como detonante para que el gobierno procurase posibles soluciones a ese malestar que se registra en diferentes regiones del territorio nacional, y el propio presidente Danilo Medina anunciara en el Palacio Nacional para tratar de corregir la situación, el proyecto Dominicana Limpia.​

Ahora bien, nunca habrá mejor ejemplo que Duquesa para saber lo que se puede o no hacer en situaci​o​nes similares.

Y ​tampoco habría mejor oportunidad para advertir, que ​en el país viene desarrollándose una extraordinaria casta de juristas especializa ​dos​ en el buen Derecho Administrativo, y que cualquier ​proceso, por pequeño que sea, ​podrá ​advertirse de su comienzo, pero nunca cómo terminará.

Las sociedades del mundo reclaman hoy que las cosas se hagan bien, y aquello que no se ajuste como lo cóncavo y convexo a las exigencias de los tiempos, ​deberá enfrentar consecuencias ​que podrían resultar ​muy ​costosas y ​aleccionadoras.

Así pues, entre las tantas experiencias que podemos tener del caso Lajún y el Vertedero de Duquesa, una de las más importantes está vinculada a todo lo que tiene que ver ​los temas legales, porque el derecho no está en la simpleza de cumplir una ley.

Si bien es cierto que se van consolidando los controles administrativos, también es cierto que mejoran cada vez más los procedimientos y el conjunto de normas que se orquestan para que tengamos una Jurisdicción Contenciosa Administrativa digna de la nación que nos vamos dando, conforme los anhelos del padre fundador de la República Dominicana.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas