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Los puertorriqueños sienten que al cumplirse hoy un mes de la devastación ocasionada por el huracán María, el país permanece sumido en una parálisis, contrario al optimismo proyectado por el gobierno de Ricardo Rosselló Nevares.

La falta de energía eléctrica, que experimentó otro retroceso ante una nueva avería en la central San Juan que dejó sin servicio varios sectores del área metropolitana capitalina, tiene angustiada a la población y preocupados los sectores empresariales y comerciales.

El Centro Médico en Río Piedras, el centro comercial Plaza Las Américas, el cuartel general de la Policía, en San Juan, quedaron a oscuras como consecuencia de la avería, al igual que el aeropuerto internacional de Isla Verde, en el contiguo vecino de Carolina.

«Yo veo que hay el entendimiento generalizado de que esto es una catástrofe máxima», dijo a los periodistas Rosselló Nevares, quien en la víspera se reunió en Casa Blanca con el presidente Donald J. Trump, que se comprometió a conceder un préstamo a Puerto Rico para su reconstrucción, que deberá pagar antes que la deuda pública de 73 mil millones de dólares.

El gobernante rechazó referirse al nivel de recuperación alcanzada por esta isla del Caribe, bajo la dominación colonial de Estados Unidos desde hace 119 años.

«No estoy aquí para evaluar en escala, estoy aquí para decir lo que se ha hecho y lo que falta por hacer», dijo el mandatario a 30 días de que Puerto Rico fuera golpeado por el ciclón que dejó un saldo oficial de 50 muertos, más de 70 desaparecidos, cientos de miles de damnificados y la destrucción de la infraestructura vial y de las telecomunicaciones.

Destacó que a partir de la devastación han llegado Estados Unidos 18 mil funcionarios federales, de estos 15 mil del Departamento de la Defensa, para restaurar el sistema de logística, pese a los retos que ha enfrentado el gobierno, como las lluvias de la semana pasada.

«Se ha traído agua y comida, más que en cualquier otra catástrofe de esta índole; es la primera vez en la historia que FEMA (Agencia Estadounidense para el Manejo de Emergencias) sigue trayendo agua y comida después de la tercera semana», aseguró.

Anotó que Puerto Rico tiene sus limitaciones, porque es una isla, pero necesitamos más; es importante que Puerto Rico tenga acceso a recursos.

En medio de la inestabilidad que tendrá un efecto mayor en la maltrecha economía del país, el gobierno quiere dar una sensación de normalidad con la reapertura el lunes de 134 escuelas en la región de San Juan y 76 en la zona de Mayagüez.

Mientras, el director de FEMA para Puerto Rico y el Caribe, Alejandro de la Campa, reveló que al día de hoy las solicitudes de ayuda en el país llegan a 746 mil, mientras que los fondos desembolsados alcanzan ya 469 millones de dólares.

De la Campa manifestó que las solicitudes de ayuda casi duplican las 405 mil que se produjeron con el huracán George en 1998.

El funcionario federal precisó que FEMA ya ha sobrepasado los 100 millones de dólares de ayuda a las familias puertorriqueñas, cantidad que sigue aumentando, en tanto que para los municipios y las agencias públicas es de 369 millones de dólares para totalizar 469 millones.

La situación, pese al optimismo que pretenden proyectar las autoridades, ha provocado ya el éxodo hacia Estados Unidos de más de 27 mil puertorriqueños en las últimas semanas, particularmente para Florida Central y Nueva York.

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