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El Partido Comunista de China (PCCh) cerrará hoy su 19 Congreso, cuyo foco estuvo en avanzar hacia la concreción de sus sueños: establecer una sociedad modestamente acomodada y convertir al país en un estado socialista moderno.

La clausura tendrá lugar en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing en unas horas, pero desde temprano la prensa nacional y extranjera acreditada para el evento comenzó a llegar a ese emblemático sitio para transmitir la ceremonia.

Mientras, los medios chinos de comunicación repasan los principales sucesos de la cita tras su inicio el 18 de octubre y, en especial, los aspectos más relevantes del discurso inaugural del líder de PCCh y presidente del país, Xi Jinping.

Casi dos mil 300 delegados debatieron durante siete días los informes sobre la gestión, logros y desafíos del Partido en el último lustro, así como las enmiendas a los estatutos para incluir los nuevos conceptos de gobernanza, pensamientos y estrategias, y convertirlo en una organización más fuerte.

En esta jornada someterán a votación esos textos, anunciarán los miembros del 19 Comité Central del PCCh y de la 19 Comisión Central de Control Disciplinario, y configurarán la estrategia de trabajo del Gobierno hasta 2022 para alcanzar la anhelada revitalización de la sociedad china.

Todas las deliberaciones efectuadas desde el miércoles pasado partieron de las pautas marcadas por Xi en esa dirección.

El máximo dirigente gubernamental y político anunció un nivel más alto de apertura al resto del mundo, la prioridad que otorgarán a la calidad en el proceso de desarrollo, la revisión de la Carta Magna y reformas de las empresas estatales para hacerlas «más fuertes, mejores, grandes» y altamente competitivas a nivel global.

También abogó por ampliar la unidad en el planeta para combatir el cambio climático y negó que China tenga aspiraciones hegemónicas o interés en perjudicar a otros estados con su vertiginoso progreso económico.

Sin embargo, unos de los temas más destacados de su discurso fue el referente al «Pensamiento sobre el socialismo con características chinas en una era nueva», como él mismo lo denominó.

Según Xi, se trata de un nuevo enfoque que orienta persistir en el marxismo, solidificar el comunismo, así como cultivar y practicar los valores socialistas esenciales, pero a la vez guiar al país hacia sus sueños de evolución social, política y económica.

Para lograr esos propósitos se establece que todos los ciudadanos chinos deben disfrutar por igual del desarrollo y la prosperidad en 2021, además de hacer énfasis en modernizar la forma de gobernanza, actualizar las leyes y transformar al Ejército Popular de Liberación en unas fuerzas armadas de primer orden mundial.

En el plano diplomático, propone incentivar una nueva forma de relaciones internacionales que contribuya a garantizar un futuro mejor para la humanidad.

Pero Xi insistió en que materializar esas metas requiere de una lucha decidida contra las contradicciones y un fuerte compromiso en los proyectos y las causas.

«China se encuentra todavía en un importante periodo de oportunidades estratégicas para su desarrollo. Las perspectivas son brillantes, pero los desafíos son severos (…) Tenemos que continuar trabajando para fortalecer la capacidad de dirección del Partido, que pueda guiar a través de la teoría, organizar al pueblo e inspirar a la sociedad», indicó.

En ese punto llamó a trabajar por «una victoria aplastante» sobre la corrupción, la cual consideró como la mayor amenaza para el PCCh, aunque la campaña emprendida desde 2012 permitió sancionar a más de un millón 300 mil militantes con cargos en la administración central y de menor rango por incurrir en actos deshonestos.

También se refirió a la lucha contra la pobreza, que logró sacar a más de 60 millones de personas de esa condición. El Gobierno tiene como meta erradicar en tres años ese flagelo.

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