Opinión

El crecimiento económico de la República Dominicana ha sido uno de los más fuertes de América Latina y el Caribe en los últimos 25 años. Durante el primer trimestre del 2017, la economía se expandió un 5,2 %, tras un crecimiento anual promedio de 7,1 % entre 2014 y 2016. Esto contrasta notablemente con la contracción promedio de 1,4 % que experimentó la región de durante 2016.

Para 2018 se espera que la economía dominicana crezca un 5.1%, según un balance preliminar de La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, que coloca al país como segundo líder de la región en ese renglón, por detrás de Panamá (5.5%) y por encima de Nicaragua (5%). Así también lo expresó el compañero presidente del partido y ex presidente de la República Dr. Leonel Fernández,  afirmando que aunque se espera que el año 2018 sea de incertidumbre y grandes desafíos a nivel mundial, este confía en que la República Dominicana, con el aporte de los sectores nacionales, continuará por los senderos del crecimiento económico, de prosperidad, de bienestar y tranquilidad.

CEPAL pondera que “después de dos años de contracción del PIB regional, el crecimiento económico fue positivo en 2017 (1.3%), como resultado de la mejora de la demanda interna y del crecimiento de las exportaciones”.

Tomando en cuenta el entorno nacional e internacional en junio del pasado año, el MEPyD proyectaba, en consenso con el Banco Central y el Ministerio de Hacienda, que la economía dominicana registraría una expansión de 5.25% para este año y en torno a un 5.0% en 2018 y los años siguientes. En su revisión de septiembre el MEPyD proyectaba un crecimiento del PIB real de 5% hasta 2021 y de 8.86% del PIB nominal para 2018, con una meta de inflación (+1) de 4.00 y una tasa de cambio promedio de 50.17 pesos por un dólar estadounidense.

El desafío de una reforma fiscal integral

Iniciando el año 2018 el Gobierno tiene el reto de combatir la evasión y elusión fiscal a través de una reforma fiscal integral que haga al sistema tributario dominicano más equitativo y eficaz, además de que se debe revisar y reorientar las exenciones o gastos tributarios, y enfocarlos a sectores, particularmente, orientados al exterior, con capacidad de producir bienes de altos contenidos tecnológicos y con capacidad de encadenamientos productivos.

Para cumplir sus metas de ingresos presupuestarios un razonamiento inteligente sería que el Gobierno tratara, en caso de no embarcarse en una reforma fiscal, de eficientizar la administración impositiva, mediante fuertes medidas de control, auditorías y restricción a las exenciones, a la elusión y la evasión fiscal, porque el crecimiento del PIB probablemente se mantenga por debajo del 5%, agravando las dificultades fiscales y presionando la tasa de cambio. Un elemento importante a considerar, es también el peso del servicio de la deuda que cada vez más representa un mayor porcentaje del gasto.

La política de endeudamiento a mediano plazo estará llevando la economía a una situación de riesgo, que hará cada vez más costosa la colocación de bonos en los mercados financieros, con lo cual la refinanciación de vencimientos presionará la necesidad de elevar la presión tributaria en busca de mayores recaudaciones, agravando a mediano plazo el problema fiscal.

Evidentemente el liderazgo en el Partido de la Liberación Dominicana tiene grandes retos que atender, el compañero presidente de la República en sus obligaciones de estado y el compañero presidente del Partido en las tareas políticas pendientes, si se actúa con sensatez, este será un gran año, para todos los dominicanos y dominicanas.

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