Hablan los hechos

Cuando en la economía suelen observarse periodos de tiempo en que se da expansión simultánea en la mayoría de los sectores y otros en que se da contracción, lo que se refleja en paralelas fluctuaciones en los indicadores económicos y a esta dinámica es que se tipifica como un ciclo económico. Para el caso de la economía dominicana podemos situar un ciclo económico para el periodo 2007-2017, el cual resulta interesante en tanto y cuanto los lineamientos de politica económica que se han ejecutado son consistentes con resultados de sostenibilidad.

En efecto, la economía dominicana ha experimentado un fuerte crecimiento económico en los últimos 10 años, cuyo impacto tangible ha sido una reducción significativa de la pobreza de hasta 30,5%, luego de alcanzar un 43.5%, aunque se debe admitir que prevalecen elementos que han venido determinando la vulnerabilidad del país, fruto de los elementos externos que gravitan a lo interno, así como los desastres naturales que siempre son una amenaza. Sin embargo, lo que sí es reconocido por los organismos internacionales es que durante el ciclo en cuestión el crecimiento económico dominicano ha sido uno de los más fuertes de America Latina, logrando acumular tasa promedio de crecimiento del PIB de 7,1%.

La economía dominicana ha experimentado un fuerte crecimiento económico en los últimos 10 años, cuyo impacto tangible ha sido una reducción significativa de la pobreza de hasta 30,5%, luego de alcanzar un 43.5%

Es importante poner de relieve que el ciclo económico considerado puede dividirse en dos fases que permiten ponderar que tanto se ha avanzado en materia económica en la Republica Dominicana. En efecto, una primera fase puede ser considerada para el periodo 2006-2011 y una segunda fase para el 2012- 2017, los cuales aportan una idea objetiva del desempeño de la economía dominicana en el marco del ciclo económico.

La primera fase está precedida de la peor crisis por la que haya atravesada la economía como resultado de una fuerte crisis cambiaria y bancaria, 2003-2004, el cual se manifestó con una depreciación de un 120% del peso dominicano y un colapso bancario con un costo fiscal de un 20% del PIB. La magnitud de la crisis hizo colapsar sectores completos de la economía, y se cuantifica que entre un 12 a un 15% de la población pasó de ser pobre a muy pobre o indigente, significando esto que alrededor de 2 millones de dominicanos fueron víctimas de este fenómeno.

La recuperación de estas devastaciones de la economía se logra para el periodo 2005-2007 cuando el promedio de crecimiento se situaba por el orden del 5.1%, en el cual incidió alcanzar una cuenta corriente superavitaria durante el 2005. Pues de esta manera se crearon las condiciones para que la reactivación de las importaciones no genere mayores presiones sobre el mercado cambiario, al tiempo que se incrementaron las reservas internacionales, que se convirtió en la plataforma de la estabilidad y repunte de la economía dominicana.
Para alcanzar estos resultados fue necesario el cumplimiento de las metas trazadas en el marco del acuerdo con el FMI para afianzar la recuperación económica que se había logrado desde mediados del 2005. Pero resulta que la magnitud de la crisis era tan profunda que indujo a que se hiciera depender de los demás factores de influencia, pues desde el punto de vista estructural la crisis resultaba ser la culminación de la aplicación de medidas de políticas económicas contradictorias entre sí, generando distorsiones.

La experiencia del ciclo pone en evidencia que la economía dominicana ha vivido un proceso de transformación, en el cual ha pasado de una orientación centrada en la producción agrícola a una de servicios, orientada hacia el turismo y otras actividades productivas.

En el año 2008 de nuevo estremeció a la economía dominicana fruto de un deterioro progresivo de las condiciones financieras a nivel internacional desatado por el colapso del mercado inmobiliario estadounidense, particularmente en las denominadas hipotecas subprime. El inadecuado análisis de riesgo combinado con la innovación financiera en un ambiente de creciente desregulación, facilitaron la repercusión de esta crisis sobre todo el sistema financiero estadounidense y las principales entidades financieras del mundo. Como consecuencia de tal situación, se generó una profunda crisis de liquidez y un limitado acceso al crédito, que provocaron una desaceleración de la actividad económica a nivel global, combinado con los altos precios del petróleo, alimentos y metales los cuales agravaron la incertidumbre inherente al manejo de la política económica, particularmente para economías emergentes como la dominicana, contexto en el que el PIB experimentó un crecimiento de 5.3% durante el año 2008.

Durante el periodo 2009-2011 la economía dominicana demostró una vez más su fortaleza y dinamismo al presentar un crecimiento económico de 7.8%, no obstante la incertidumbre que afectó a gran parte del mundo debido a los efectos de la crisis económica global. En tanto que los principales indicadores macroeconómicos mostraban un desempeño satisfactorio como es el caso de la deuda pública con un nivel de US$14,405.4 millones en el sector público no financiero; de los cuales US$9,309.3 millones correspondían a compromisos externos y US$5,096.2 millones a compromisos internos, para una relación deuda/PIB en el 2009 de un 37% y al finalizar el 2011 se situaba en 36% del PIB.

En adición, la tasa de desocupación ampliada se redujo desde un 14.4% en 2009 a 13.9% en el 2011, como resultado de la creación de 160,208 nuevos empleos netos, el PIB per cápita registró un crecimiento de 9.7%, el índice de pobreza logró situarse en 33.2%. En correspondencia a esas cifras, los niveles de desigualdad mostraron una mejoría apreciable y la inflación acumulada fue relativamente estable situándose en 6.2%.

La segunda fase del ciclo económico de RD comprende el periodo 2012-2017, con características diferentes ya que el entorno internacional no ha estado influenciado por eventos de crisis y los precios del petróleo en el mercado mundial se mantienen relativamente estable. No obstante, existe una vulnerabilidad visible por los cambios que se han venido produciendo en el ámbito político y económico a nivel mundial que gravitan en el diseño y ejecución de la politica económica local.

En esta segunda fase es muy notoria la preservación de la estabilidad macroeconomica, la economía mantiene su ritmo de crecimiento y el riesgo país ha disminuido sustancialmente, incluso, posicionándose, por debajo del promedio de América Latina, convirtiéndonos en un destino mucho más atractivo para la inversión extranjera en el contexto regional. La economía dominicana es la de mayor crecimiento en Latinoamérica, cuyos sectores que la sustentan han registrado una sustanciosa modificación en su composición y los principales sectores productivos son la manufactura local, comunicaciones, comercio, agropecuario, sector financiero, construcción y turismo con una participación porcentual que representan alrededor del 67.6 % del PIB total.

Se puede afirmar que durante el ciclo 2007-2017, la economía dominicana muestra que el país ha avanzado en varios indicadores económicos y sociales, el cual se visualiza en que se ha reducido desde 2000 la mortalidad infantil, aumentando la esperanza de vida, la matriculación en la educación primaria.

En el ciclo económico en cuestión, la economía dominicana se ha convertido en un país de ingreso medio, abierta y creciendo a una tasa promedio anual de 5.4% en los últimos 12 años. La experiencia del ciclo pone en evidencia que la economía dominicana ha vivido un proceso de transformación, en el cual ha pasado de una orientación centrada en la producción agrícola a una de servicios, orientada hacia el turismo y otras actividades productivas.

En conclusión se puede afirmar que durante el ciclo 2007-2017, la economía dominicana muestra que el país ha avanzado en varios indicadores económicos y sociales, el cual se visualiza en que se ha reducido desde 2000 la mortalidad infantil, aumentando la esperanza de vida, la matriculación en la educación primaria y el acceso de la población a una fuente mejorada de agua y salud. Por igual, al cerrar el presente año 2017, y el ciclo tratado, la economía dominicana crecerá alrededor de un 4.5%, lo que refleja que ha logrado un ciclo de crecimiento del PIB con estabilidad macroeconómico sin precedente en la historia económica contemporánea de la Republica Dominicana, razón por el cual el informe Doing Bussines 2017 del Banco Mundial establece que el pais agilizó los trámites para hacer negocios y mejorar la competitividad del país.

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