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El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, destacó las graves pérdidas para las fuerzas de paz del organismo multilateral en 2017, cuando ocurrió uno de los ataques más mortíferos contra los llamados cascos azules.

«Su seguridad es sagrada para nosotros, pero su sacrificio solo fortalece nuestra determinación de continuar trabajando por la paz global», escribió el diplomático portugués en su cuenta oficial en Twitter.

De acuerdo con el jefe de las Operaciones de Mantenimiento de Paz de la ONU, Jean-Pierre Lacroix, el 2017 resultó significativamente mortal para los cascos azules y este año trae numerosos retos.

Como resultado de acciones hostiles, más de 60 miembros de las fuerzas de paz fueron asesinados en 2017, aún así logramos salvar muchas vidas en países como la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Mali, Sudán del Sur y otros, indicó.

Todavía hay que trabajar duro para superar los desafíos pues las operaciones ocurren en áreas cada vez más complejas y peligrosas. Por ello, resulta necesario una mejor capacitación y equipamiento, apuntó Lacroix.

A finales de 2017 ocurrió el ataque más sangriento reportado en décadas contra las fuerzas de mantenimiento de paz de la ONU, en el cual 14 soldados de Tanzania perdieron la vida en la República Democrática del Congo.

Según datos de Naciones Unidas, el presupuesto anual de los cascos azules representa menos del 0,5 por ciento del gasto militar a nivel mundial. En total, unos 110 mil efectivos de paz están desplegados por todo el planeta en 15 operaciones diferentes.

Para 2020, el organismo multilateral pretende duplicar el número de mujeres dentro de esas fuerzas, con el fin de ofrecerles más protección a ellas e implicarlas en la construcción de una mejor sociedad.

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