Opinión

Veneno: El Relámpago de un Mito

Los hechos de la cultura popular son como un boomerang, porque vuelven una y otra vez de diferentes maneras, constituyendo una muestra de la capacidad inagotable de las emanaciones procedentes de los colectivos humanos. Jack Veneno es una imagen y un sonido que llevamos impresos aquellos que tuvimos la oportunidad de disfrutar de sus grandes hazañas en los cuadriláteros de lucha libre.

La naturaleza del mito lo hace relacionarse con otros mitos aunque algunos obtusos se empeñen en negarlo. La génesis de Jack Veneno es El Santo, echándoles en cara a esos profetas del elitismo que el ¨enmascarado de plata¨ si es un fenómeno cultural. Y tanto lo es, que se trasladó en celuloide a un rincón de este caribe isleño dando luz a un fenómeno cultural dominicano, al campeón de la bolita del mundo, el hijo de Doña Tatica.

Tabaré Blanchard se ha enfrentado a un mito y ha salido ileso o por lo menos con pocos arañazos, pues no creo haber sido el único que tuvo miedo cuando se anunció se iba a rodar un filme sobre esta figura que planea sobre el imaginario dominicano sin disminuir un ápice, reinventándose y creciendo de época en época.

“Veneno, Primera Caída: El Relámpago de Jack” nos cuenta acerca del inicio de dos grandes de la lucha libre, Jack Veneno y Relámpago Hernández por medio de una entrevista que realiza el reportero Luca Diana a una figura de la lucha libre ya retirada. Esta película es la historia de ambos jóvenes, que inspirados en El Santo, conocerán la amistad, el odio y el éxito, llenando toda una época de este viril deporte.

Riccardo Bardellino produce y actúa, el guion lo construye en colectivo con Tabaré Blanchard, Miguel Yarull y Marien Zagarella. Este drama de acción es dirigido por Blanchard y protagonizado por Manny Pérez, Pepe Sierra, Richard Douglas, Yamilé Scheker, Xiomara Cosme, Ovandy Camilo, Jaime Piña, Janio Bencosme y Aníbal Martínez.

Primera caída

El realizador se decanta por una aproximación híbrida al fenómeno Jack Veneno, repasando los antecedentes históricos como el inicio del encandilamiento de Rafael Sánchez y José Manuel Guzmán con la lucha libre a través de las películas de El Santo que observaron en su niñez, pero a su vez, le añade unos toques contemporáneos por medio de unas músicas hechas por jóvenes dominicanos de esta época.

La asimilación que hace Manny Pérez de Jack Veneno al encarnarlo, es total, y no solo porque el parecido físico es obvio, sino por captar los matices de ese espíritu inquieto y con ideales de grandeza que buscaba trascender por medio de un deporte muy cercano a los impulsos primarios del ser humano. Por lo tanto, toca las fibras más sensibles de la cultura popular, de ahí la respuesta masiva del público de su era.

La Dominicana de Espectáculos que creó y dirigió Arcadio Disla Brito alias Vampiro Cao, con todos esos luchadores que se convirtieron en leyenda, como Jack Veneno, Relámpago Hernández, El Puma, Los Hermanos Puño de Hierro, Raffy Sánchez o Los Broncos, son retratados por Tabaré Blanchard, acudiendo no a un realismo histórico acartonado, más bien extrae las esencias y los hechos de estos personajes.

En esta primera entrega de la trilogía Veneno podríamos equivocarnos y creer que es una película solo de hombres, lo que viene a ser una confusión en toda regla, porque la presencia de Doña Tatica y Doña Sion son imprescindibles para entender a estas futuras figuras de la lucha libre, moldeando esos espíritus infantiles con los elementos referenciales de las creencias maternas.

En donde Blanchard no se toma libertades es en la dirección artística, cuidando los detalles más mínimos, revelando a un director minucioso que cuida la verosimilitud sin dejar de ser creativo. La recreación de toda una época de la televisión dominicana de los 60 y los 70, es una prueba de cómo ser precisos siendo creativos.

El relámpago de jack

Como queda claro en la película, un protagonista no es tal sin un antagonista que dé la talla y lo haga crecer en estatura dramática. Lo que ha logrado Pepe Sierra interpretando a Relámpago Hernández es de una enormidad tal, que estamos en presencia de Relámpago, así de preciso y expresivo es el trabajo actoral de Sierra con este personaje.

Si es destacable el trabajo de Richard Douglas como El Vampiro Cao, de Mario Núñez como El Puma, de Ovandy Camilo como Silvio Paulino o del resto de los actores es que Tabaré Blanchard, sabiendo lo que quiere, logra transmitirlo recibiendo un rendimiento notable por parte de estos intérpretes.

Si algo queda claro en Veneno es su inserción social, dándonos un panorama de la situación de inestabilidad o violencia política de la Republica Dominicana a finales de los 60 y durante los 70, obligando a emigrar a muchos ciudadanos, encarcelando a aquellos que enfrentaban de manera militante el estado de cosas y obligando al silencio al resto de la población.

El montaje y la fotografía están a la altura del conjunto, al igual que el diseño de sonido y la banda sonora, esta última fundamental para el filme por sus implicaciones narrativas. El guion destaca por su fluidez, aunque apostaríamos por recortar un poco la parte de la infancia de Jack y Relámpago, o el mismo intro.

Riccardo Bardellino, como chispa inspiradora del proyecto y Tabaré Blanchard como encargado de realizarlo, han conseguido en “Veneno, Primera Caída: El Relámpago de Jack”, revivir un mito del pueblo dominicano acercándolo a generaciones que lo conocen como referencia y recordándoselo a quienes lo vivieron, buscando envenenar nuestros sentidos.

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