Opinión

Si buscamos progreso en el trabajo, debemos empezar por amar lo que hacemos. El amor al trabajo marca la diferencia entre lo que hacemos bien y lo que hacemos mejor en cada jornada, elevando nuestra marca particular, frente a los demás. Muchas personas hacen lo que tienen que hacer en el trabajo, en razón de la paga; es una forma de hacer que se queda en lo mecánico, faltándole detalles particulares que tienen que ver con la entrega al oficio, esa parte que hace que la persona le asigne particularidades a las tareas, haciendo posible un producto de mayor calidad.

Es bueno reflexionar lo anterior con una actitud introspectiva, debido al valor del oficio que se desempeña, el que debe ser observado como generador cualitativo de la sociedad, la que vive valorando los productos y a quienes lo producen. El trabajo bien hecho, con el sello de nuestra marca, es primicia genuina, que dignifica y califica.

La segunda primicia para el éxito, después de un trabajo marcado con nuestra mística, se enmarca en el esfuerzo que debemos desplegar hacia la cautela del gasto. Debemos zafarnos de la trampa del consumismo y de la acumulación de cosas que realmente no necesitamos para vivir. Gastar lo necesario, significa vivir el gasto que podemos solventar, prescindiendo de excesos y de lo innecesario. Cuantas trivialidades consumen nuestro ánimo día a día y nos hacen vivir en una zozobra innecesaria. Esto es esencial para el mantenimiento del sosiego particular que necesita el ser humano para dedicarse a vivir y disfrutar su propio tiempo.

Esta práctica es muy positiva para desarrollar la economía particular y se presta para ser soporte de éxito, de quienes trabajan para vivir del producto de su fuerza laboral, de su intelecto o sus inversiones.

Para los que dirigen personas, sepan que manejo correcto de la economía particular, ayuda a distender muchos de los conflictos que se viven en la empresa, como un producto del buen estado de ánimo del trabajador.

La primicia número tres es el acometimiento. Se necesita de acometimiento constante para lograr cumplir metas. Acometimiento es un concepto que tiene que ver con propiciar los debidos accesos, con diseñar los ataques necesarios para lograr los éxitos que anhelamos. Acometimiento tiene que ver con la forma en que dirigimos las embestidas hacia las metas que debemos alcanzar.

Acometimiento se relaciona con el cómo dirigimos las arremetidas frente a situaciones difíciles en la toma de decisiones y en la forma que diseñamos la arrancada hacia la visión que estamos buscando a través de los días.

Es ahí donde se define nuestra ética, en los cómo hacemos lo que ha de hacerse.

Seguir estas reglas es primordial para combatir la pobreza individual de las personas, es ahí donde inicia el cambio global, en el “yo” individual. Ese “yo” individual que tiene en cuenta a los “tus” que rodean nuestro contexto en sentido general.

Los dominicanos y dominicanas no somos pobres porque a nuestro país le falten riquezas naturales o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros, somos pobres porque nuestras actitudes no nos dejan crecer en lo humano.

El crecimiento humano es la dimensión que da soporte a los demás crecimientos del individuo.

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