Reflexiones

El Reino de Dios, es decir, la cultura del cielo choca violentamente con todo lo que esclaviza, roba o mata al ser humano. Hay fuerzas establecidas en contra de esta cultura. Del mismo modo el Reino de Dios empuja, invade y destroza estas fuerzas a través de los que obedecen al Rey Jesús. También la falta de fe, la desobediencia a su voluntad y el miedo producen una violencia en contra nuestra.

Somos arropados por el consumo, envueltos por el marketing y bombardeados por la publicidad. Pero también, de manera sutil, aunque más potente que el Sol, somos arropados por un amor fuera de serie; envueltos por un poderoso Protector capaz de bloquear los rayos que hieren y dañan nuestros pensamientos; y bombardeados sigilosamente por una oferta de alegría perdurable.

Semana Santa es, ante todo, memorial de Jesucristo. Jesús no vino a darse vida, sino a darnos Vida, a precio de su sangre. No vino a hacemos pagar para ofrecernos una rebaja: vino a pagar el mismo por nosotros para rebajar nuestras cargas y miserias. No vino a dar vacaciones a nuestros deseos incontrolados: vino a ensenarnos a disfrutar de la auténtica felicidad. No vino a embaucamos con ilusas promesas de diversiones a granel: vino a invitamos a un banquete de verdad. Doy testimonio de ello: el amor y la paz que experimento de Dios no tienen precio, es una ganga gratuita.

Que, en esta Semana Mayor, cualquiera que sea tu plan, tengas tiempo para orar, reflexionar y recordar el sacrificio de Jesús. Tu espíritu lo pide. Hazle caso. Que sea una Semana Santa memorable, para lucirte con Jesús. Él es el Sol de justicia que puede broncear tu alma. La cruz es el precio que paga para hacer de tu vida una fiesta que no acaba. Su resurrección te regala, no un traje de moda pasajera, sino una nueva vestimenta de corazón sanado y soledades llenadas.

Ya Jesús hizo su parte. ¿Que nos queda por hacer? Podemos, en esta Semana Santa, evocar su espíritu de servicio solidario y colaborar para que haya menos tristeza en el mundo. Podemos reclamar unidos para que Cristo no siga siendo crucificado en los más vulnerables de esta sociedad. Podemos aportar para que haya más resurrección y vida en nuestro país. Podemos… por Cristo, con él y en él.

Crédito: Comunidad Siervos de Cristo Vivo

últimas Noticias
Noticias Relacionadas