Hablan los hechos

Se hace necesaria la concertación

Un alto grado de preocupación ha dejado en la militancia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) la aprobación en primera lectura en el Senado de la República del Proyecto de Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos en el que se plantea la realización de primarias simultaneas guiándose por el padrón general de la Junta Central Electoral.

La salida de seis de nuestros congresistas de la sesión y el debate acalorado de ese día, origina el desasosiego de mujeres y hombres que se sumaron a la causa peledeísta admirando el espíritu de cuerpo que ha predominado en la organización, pese a confrontar situaciones críticas en diferentes momentos.

La base partidaria, quien participa del debate a distancia, no entiende mucho lo acontecido, solo deparan en observar actos que pudieran conducir a un fraccionamiento de las filas, y como tal, su debilitamiento.

Debilitar la principal fuerza política del país, el PLD, ha sido el objetivo de los adversarios políticos y sectores económicos que se oponen al partido morado, a los que el manejo dado al proyecto de Ley, en apariencia, da ganancias de causa.

Esos sectores se frotan las manos viendo a los congresistas enfrentados por un aspecto de una ley que toda la sociedad espera con ansias y que se hace más que necesaria, sobre todo luego que la Constitución del año 2010, promulgada en un gobierno peledeísta, diera rango constitucional a los partidos políticos.

El debate, que debió centrarse en lo constitucional o no del proyecto o en lo favorable o no para el sistema de partidos, ha terminado siendo una pieza a favor de un determinado liderazgo a lo interno del PLD.

Porque según el enfoque dado no se trata de una modalidad de organización de elecciones primarias, sino la primacía de los ahora dos fundamentales liderazgos en el PLD, quien tiene o no tiene mayoría interna partidaria.

Los defensores de la modalidad de las primarias aprobadas llegaron a afirmar que se actuó con notable inteligencia, presentando la acción como una jugada política de altos vuelos.

En cambio muchos de los contrarios a la forma aprobada en primera lectura en el Senado, recurriendo a las redes sociales, terminaron publicando improperios y ofensas al ciudadano Presidente de la República, que no es el estilo del dirigente peledeísta, prudente siempre, aun en situaciones de dificultades.

Lo que se transmite con esa actitud es una clara confrontación, más allá de la propia ley en proceso de aprobación.

Se está perdiendo de vista que, con miras a un proceso electoral general, se necesita el concurso de todos para poder repetir los triunfos alcanzados en anteriores competencias electorales. Lo que se diga ahora, más adelante tendrá que recogerse, operación que en política es muy difícil porque siempre queda algo.

El objetivo de la legislación, ya convertida en Ley, será regular lo relativo al derecho de organizar los partidos, movimientos y agrupaciones políticas y establecer las normas que regirán su constitución, detalle que nos arriesgamos a perder de quedarse dicho proyecto engavetado.

77 artículos tiene el proyecto original reintroducido al Senado el pasado febrero por la Junta Central. Electoral, pero es proyecto que viene del 2011. De ellos solo en dos se tiene divergencias, los marcados con los números 36 y 37, por lo que no se concibe la falta de acuerdos.

Porque la intranquilidad

Pensar en el rompimiento de la unidad partidaria intranquiliza a los auténticos militantes peledeístas, conociendo los compromisos asumidos para seguir impulsando al país en la ruta de la modernidad, de la prosperidad y el bienestar colectivo, que es la razón de ser del PLD, partido fundado por el Profesor Juan Bosch con esos objetivos.

La opinión pública mediante editoriales, columnas periodísticas, comentarios en programa de radio y televisión han criticado la forma de la aprobación del proyecto advirtiendo los peligros de una ley aprobada a la medida de quienes detentan el poder o criticando la falta de un respaldo consensuado de los partidos.

Por igual han opinado en contra de la forma de aprobación organizaciones de la sociedad civil, muchas de ellas que han sintonizado con el gobierno, sectores de las iglesias, juristas renombrados, entre otros. La forma de aprobación en el Senado ha sumado a muchos otros sectores en su contra.

Se le está recomendando al PLD redoblar los esfuerzos para evitar actuaciones torpes en política que pongan en peligro la tradicional unidad partidaria y lleven al liderazgo a perder lo más por lo menos.

No pocos usaron las redes sociales para divulgar su parecer, como es el caso de un reconocido comentarista de televisión, cercano al PLD y al gobierno, quien si tapujo alguno planteó que si eso sigue así en el 2020 el PLD saldrá del poder y “en un gobierno opositor muchos dirigentes del PLD irán a prisión”.

Eso desencadenó una verdadera cadena de comentarios de rechazo a dichas afirmaciones, pero quedando tras de sí elementos para una reflexión más allá de la coyuntura del momento.

En medio de la tempestad predomina la calma, es como interpretamos las opiniones optimistas de dirigentes del PLD de larga data, afirmando que los dirigentes tienen el control y la capacidad para no apostar a la división del Partido.

Personalmente sintonizo con ese concepto, las divergencias surgidas en las filas del PLD por criterios diferentes no generarán una división, porque la dirigencia sabe que en la unidad es que está la fortaleza del Partido. “Puede haber diferencias, pero no disidencias” como expresara Cesar López, miembro fundador del PLD.

Se hace necesaria una ley que regule el funcionamiento de los partidos, pero el país no se merece estos ruidos que ha generado un debate mal conducido dominado, en gran medida por intereses particulares.

Acaso ¿se ha pensado en el valor de la militancia, cuando otros decidirían por ti? ¿Se imagina usted el montaje de primarias simultaneas en el 2019 y dos procesos electorales en el 2020? ¿Ha pensado en el día de las primarias simultaneas para unos veinte y tantos partidos reconocidos por la Junta Central Electoral, las cantidades de boletas y urnas y luego su conteo? No tiene sentido que se envíen tantas señales que generan confusión, preocupación e incertidumbre, que estimulen la confrontación interna.

Sin duda alguna la experiencia de la aprobación del proyecto en un ambiente caldeado y con grandes contradicciones nos deja de moraleja la necesidad concertar con todos los sectores en procura de tener una ley de consenso.

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