Hablan los hechos

Históricamente siempre ha existido cierto grado de integración de las economías, tanto global como regional, sin embargo, es a partir de la segunda mitad del siglo XX cuando ésta se ha incrementado debido a la vertiginosa evolución del mundo moderno. Por ello cada país o grupo de países busca defender sus intereses en sus relaciones económicas internacionales.

Se tiene constancia de que los primeros acuerdos de integración económica fueron bilaterales, los cuales tenían como objetivos fundamentales procurar la complementación económica, la compensación de precios o la fijación de precios para un producto. Entre los productos que generaron ese interés por los precios se destacan el petróleo, el cacao, el azúcar, el carbón y el cobre, los cuales desde siempre han tenido una elevada demanda en los mercados internacionales.

En importante resaltar que la integración comercial significa la desaparición gradual y progresiva de las barreras arancelaria y no arancelaria entre los diferentes países que forman parte de un bloque comercial.

Es por tales razones que el comercio internacional ha servido de justificación a la integración comercial o económica en virtud de que la ampliación de los mercados entre los países que forman parte de la misma favorece el intercambio de bienes y servicios, cuyos efectos son evitar la escasez de estos y fortalecer la generación de ingresos mediante la captura de divisas. Por igual, la conformación de un bloque comercial procura una mayor competencia con otros países más fuerte, lo cual es una manera de estimular el crecimiento económico de cada nación.

La integración económica desde el punto de vista de la economía internacional, se puede explicar como un proceso de la unificación de dos o más economías, mercados nacionales, que forman un solo mercado. Bajo ese enfoque se interpreta que la integración económica es el proceso mediante el cual los países van eliminando los instrumentos o características que les confieren tratamientos diferenciales entre ellos: medidas arancelarias y no arancelarias, desplazamiento e intercambio de mercancías, de un país a otro.

En importante resaltar que la integración comercial significa la desaparición gradual y progresiva de las barreras arancelaria y no arancelaria entre los diferentes países que forman parte de un bloque comercial. Sin lugar a dudas, la integración plantea la expresión voluntaria de dos o más países que se ponen de acuerdo para eliminar aranceles u otros obstáculos comerciales, para dar paso a una zona libre de comercio, por tanto, se trata de un proceso dinámico que procura una interpenetración, armonización y unificación de las diversas políticas, económicas, sociales, y la creación de organismos comunes que aseguren el logro de los objetivos propuestos y los fines regionales.

En la práctica esto se traduce en una dinámica comercial propia de la globalización la cual exige que la integración de los países sea una estrategia de desarrollo basada en alianzas económicas como una manera de mantener e incrementar la competitividad.

A la Luz de la razón, se trata de la vinculación voluntaria o inercial que establecen dos o más economías nacionales, con el objetivo de intensificar sus relaciones, reduciendo los obstáculos de intercambio comercial, financiero, tecnológico, laboral y cultural. En la práctica esto se traduce en una dinámica comercial propia de la globalización la cual exige que la integración de los países sea una estrategia de desarrollo basada en alianzas económicas como una manera de mantener e incrementar la competitividad.

Los países que forman parte de un bloque de integración económica tienden a reducir sus diferencias políticas, lo que a su vez, aumenta el peso político internacional del bloque comercial que se ha creado, se produce un movimiento hacia el libre comercio muy dinámico entre las naciones, se mejora poder de negociación. En esa misma dirección se impulsa una disminución de conflictos con vecinos: guerra e inestabilidad económica, aumento del crecimiento económico y disminuyen fluctuaciones económicas, aumento del tamaño del mercado, aumento de la inversión extranjera, mayor fluidez de la transferencia tecnológica, o Know how y se genera un mayor acceso a Mercados.

La integración económica se construye de diferentes formas o etapas que pueden presentarse en ese proceso. Entre estas se destacan área de preferencias aduaneras: ventajas arancelarias entre participantes, no extensibles a terceros, zona de libre comercio: desarme arancelario y comercial para promover libre circulación de bienes y servicios, unión aduanera: Adopción de un régimen común frente al resto del mundo, unión económica, mercado común: Se amplía en ámbito de integración a los mercados de factores de producción, capitales y trabajadores y la unión monetaria: Supone adoptar una moneda única y la unificación de la política monetaria para toda el área de integración.

En América Latina los aires de la integración se inhalaron en septiembre de 1993 cuando EE.UU firmó con México y Canadá un tratado de libre comercio (TLC o NAFTA) que entró en vigencia el 1ro. De enero del 1994.

En América Latina los aires de la integración se inhalaron en septiembre de 1993 cuando EE.UU firmó con México y Canadá un tratado de libre comercio (TLC o NAFTA) que entró en vigencia el 1ro. De enero del 1994. El NAFTA, sin lugar duda, tuvo un particular significado, no sólo por sus características intrínsecas sino también por sus repercusiones, ya que inspiró el surgimiento de múltiples acuerdos de libre comercio regional y ha servido de modelo o paradigma a las nuevas negociaciones comerciales emprendidas con otros países de América por EE.UU, México y Canadá.

Como se puede observar, el antecedente del NAFTA es un estímulo para impulsar las políticas de integración económica en América Latina ya que este arroja una formidable experiencia que provoca a que la región invoque la conformación de un bloque integracionista como mecanismo de superar el rezago hacia el desarrollo de la economía regional como un desafío. Esto implica un mayor interés por una política comercial conjunta de la región que procure profundas transformaciones en las relaciones comerciales actuales ya que los fenómenos Brexit y Trump, sumados a la guerra comercial-USA, modificarán los esquemas de integración económica diseñados bajo el esquema de la globalización.

Es que las tensiones comerciales se han convertido en una preocupación creciente, fruto de que si las grandes economías estén impulsando una guerra comercial en un momento en que la expansión económica genera incógnitas que puede parecer paradójico, sobre todo cuando esa expansión depende tanto de la inversión y el comercio. En adición, se tiene que USA clama contra el déficit comercial, de más de 568.000 millones de dólares, de los cuales 375.000 millones corresponden al desfase con China, a cuyo régimen acusa de competencia desleal y robo de tecnología.

tras justificaciones poderosas hacia una mayor integración de América Latina es que mientras más diversos son los países que pactan acuerdos comerciales, más se pueden complementar y mayores son las ganancias y que al bajar las barreras arancelarias es otra manera de abrirse a la regionalización.

Ante tales circunstancias es oportuna la interrogante: ¿Por qué América Latina debe fortalecer la integración comercial?

En el marco de la teoría de la integración se puede tener la respuesta de que esto sugiere que perseguir acuerdos políticos formales para fortalecer los lazos económicos dentro de la región podría impulsar el crecimiento en Latinoamérica y Caribe, porque se entiende que una mayor integración regional podría impulsar políticas que mejoren la calidad de la infraestructura y conectividad. Otras justificaciones poderosas hacia una mayor integración de América Latina es que mientras más diversos son los países que pactan acuerdos comerciales, más se pueden complementar y mayores son las ganancias y que al bajar las barreras arancelarias es otra manera de abrirse a la regionalización.

La integración económica de la región es el gran desafío en la próxima década, es la asignatura pendiente ya que de esta manera, se podría facilitar la capacidad de la región para conectarse entre los países, ser más eficientes y mejorar el aprendizaje mutuo. En tal sentido, una estrategia comercial puede hacer una región mucho más eficiente y poderosa ya que permite compartir conocimientos; tener tarifas más competitivas entre los socios que abaraten el costo de los productos; generar más negocios; y, en última instancia, ser económicamente más competitiva con el resto del mundo.

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