Opinión

En el año 1979 la monarquía de Irán es derrocada por una revolución islámica encabezada por líder musulmán chiita Ruhollah Jomeini. La Revolución Islámica de Irán generó gran preocupación entre los países árabes del Medio Oriente ya que surgía en la región un Estado teocrático defensor de la rama chiita del Islam.

Cabe destacar que la rama chiita que representa aproximadamente un 15% de la población islámica en Medio Oriente por siglos se ha enfrentado con la rama sunita la cual está formada por alrededor del 70% de la población global.

Es bajo este contexto que varios meses después de la Revolución Islámica de Irán, Saddam Hussein dictador de Irak le declara la guerra influida por los conflictos por la soberanía del Rio Shatt al Arab.

Esta guerra entre Iran e Irak duro 8 largos años, y en ese sentido los países del Medio Oriente como Arabia Saudita y las demás monarquías del Golfo apoyaron a Saddam Hussein, incluso algunas potencias occidentales como EEUU, Reino Unido, Francia o Alemania.

Como Irán era una nación que a pesar de encontrarse en un proceso de adaptación a la revolución, era mucho más poderosa que Irak, por lo que Saddam Hussein tuvo que utilizar armas de destrucción masiva contra Irán la cual fue suministradas por las potencias occidentales.

Al finalizar la guerra con Irán, se produce un levantamiento del grupo étnico kurdo que habita en el norte de Irak, por lo que Saddam volviera a utilizar armas químicas esta vez contra su propio pueblo.

En 1990, Saddam se lanza en la aventura de invadir un Estado vecino, Kwait. Lo que provocó que se formara una coalición internacional con alrededor de 40, encabezada por EEUU para expulsar las tropas iraquíes que ocupaban la monarquía, generándose de esta manera la primera Guerra del Golfo 1991.

Tras el ataque con armas químicas a los kurdos y la invasión a Kwait la comunidad internacional por mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decidió imponer sanciones a Irak, así como establecer una zona de exclusión área para impedir que Saddam atacara las tropas los kurdos. Sanciones que fueron reforzadas tras la guerra del Golfo a fin de obligarlos a desmantelar su programa de armas químicas.

El 11 de septiembre del 2001 se llevan a cabo los ataques más estremecedores en los EEUU, lo que provocó que la Administración Bush decidiera declarar la guerra global contra el terrorismo. Desarrollándose así la guerra la doctrina de la guerra preventiva.

La Administración Bush, consideró que debían intervenir cualquier Estado que implicara una amenaza para la Seguridad de los Estados Unidos.

En el 2002, en un discurso ante la Nación el presidente George W Bush enunció una lista de países que según él y sus asesores amenazaban la seguridad de los Estados Unidos porque ponían suministrar armas de destrucción masivas a organizaciones terroristas. La primera lista del eje del mal estuvo formada por Irán, Irak y Corea del Norte, una segunda lista estuvo formada por Libia, Siria y Sudan.

A pesar de que las Naciones Unidas habían establecidos una misión de inspectores UNSCOM para garantizar el cumplimiento de Saddam Hussein con el desmantelamiento de las armas químicas que poseía y que habían informado que el gobierno de Saddam estaba cumpliendo con el desmantelamiento y certificaban que ya no poseía este tipo de armas, EEUU insistía basándose en informaciones de inteligencia que Saddam la tenía escondida.

Causas de la invasión a Irak 2003

En marzo del 2003, EEUU sin un mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas decidió invadir a Irak bajo el pretexto de que poseía armas de destrucción masiva (química y biológica) y que estas podían ser suministradas a organizaciones terroristas, a pesar de que Saddam Hussein tenía un gobierno laico, no religioso y combatía las organizaciones radicales islámicas en su país como Al Qaida.

Para algunos expertos, la intención real de la Administración Bush era dominar desde el Norte de África (Libia), Medio Oriente (Irak, Siria, Irán) y Asia Central (Afganistán) para controlar las inmensas reservas de petróleo y gas que poseen estas regiones.

Cabe destacar que Irán, obstaculizó el proyecto norteamericano de controlar el Medio Oriente y Asia Central, generándole a través de su influencia religiosa y política inestabilidad tan en Irak como en Afganistán.

La invasión de Irak y el derrocamiento de Saddam 2003 generó un desequilibrio geopolítico en Medio Oriente a favor de Irán y en contra de Arabia Saudita e Israel.

Hoy, Medio Oriente vive las tensiones de la lucha geopolítica entre Irán y Arabia Saudita impulsadas mayormente por el desequilibrio tras la invasión a Irak.

Irán influye en países clave del Medio Oriente como: Siria, Irak, Líbano, Yemen y Bahrein, lo que preocupa inmensamente a Arabia Saudita a Israel y a las potencias occidentales.

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