Opinión

El directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reunión del 11 de abril de este año aprobó el informe preparado por sus técnicos y que fue publicado el 14 de febrero de 2018.

El informe fue elaborado dentro del marco del Artículo IV del Convenio Constitutivo del FMI, como parte de las consultas periódicas de este organismo internacional. En este se reconoce que aunque en el año pasado en el país hubo una ralentización de la economía, comparado con años anteriores, terminamos con un nada depreciable crecimiento de un 4.7%, y que se espera termine para este año en un 5.5%, para en el mediano plazo estabilizarse a sus niveles históricos de un 5%.

El Directorio ofreció algunas recomendaciones a las cuales debemos poner atención, aunque no siempre se coincida con ellas, o con la forma y profundidad de su aplicación. Aunque reconoce los esfuerzos “… realizados por el gobierno para fortalecer la posición fiscal…”, señala que se requieren mayores tareas para amortiguar los golpes que podrían ver venir como resultado de los incrementos de los precios del petróleo, y por un mayor peso presupuestario del servicio de la deuda. Reconoce la necesidad de aumentar el gasto social y la inversión pública: sin ganas de ser redundante, esto solo será posible con una reforma fiscal que racionalice las exenciones y que elimine las brechas normativas y legales que estimulan la evasión y que permiten la elusión fiscal.

El FMI ha reconocido el hecho de que después de la crisis del año 2003-2004, la supervisión bancaria y las normas que se han tomado han fortalecido al sector financiero, aunque llama la atención a la necesidad de que se resuelva el tema de la fiscalización de instituciones financieras no bancarias las cuales requieren una normativa y supervisión más efectivas: es una tarea urgente que asumir.

Es común que las misiones del FMI y algunos economistas locales, receten una mayor flexibilización cambiaria, con lo cual se debe ser cauteloso, por el impacto que esto pueda tener en el incremento de precio, dado que la mayoría de los productos que consumimos o usamos como materia prima y o maquinarias son importados, y un deslizamiento abrupto de la tasa de cambio podría significar un incremento significativo en el nivel de precios.

En el informe comienza a tener un lugar destacado los esfuerzos que deben hacerse en la “…transparencia y previsibilidad de las políticas…” con respecto a las estadísticas tributarias y a los procesos de compras y contrataciones públicas. Este tópico se va a convertir en más recurrente en los documentos del FMI. El 23 de este mes de abril la directora gerente del Fondo Christine Lagarde dio a conocer un documento en el que señala que se está elaborando una metodología para evaluar la calidad, transparencia e idoneidad de las instituciones que realizan el gasto público y de la administración tributaria.

En el informe de la economía dominicana los riesgos que presenta el FMI son mayormente de carácter externo, pero las modificaciones, reformas y ajustes que se pueden hacer pueden permitir una resiliencia de la economía a los choques externos: la reflexiones y recomendaciones del FMI debe tomarse en cuenta, pero no todas deben ser aplicadas en la profundidad y nivel que ellos recomiendan.

Noticias Relacionadas