Opinión

Atinada decisión de la Secretaría General del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), junto a las Secretarías de Salud y de Asuntos Profesionales, la de intervenir la corriente médica de la organización con el objetivo de modernizarla, para que sea portavoz del porvenir de la reforma del sistema de salud y, a la vez, un canal de propuestas reivindicativas para convertir en realidad las esperanzas de dignificación de la vida de la generación de jóvenes médicos del siglo XXI de la República Dominicana.

La pertinencia de la medida se infiere del hecho, de que siendo el PLD la organización política con mayor número de médicos con militancia activa, su participación en los últimos torneos electorales para elegir el Comité Ejecutivo del Colegio Médico Dominicano no ha sido decorosa, indicativo de que el modelo mental que norma el accionar del médico agremiado que lucha por un mejor porvenir está más acorde con los modelos mentales de los dirigentes de los movimientos médicos que han adversado a los de la corriente médica morada, por lo que, no es descaminado concluir que las planchas adversas han obtenido la confianza de las mayorías del conglomerado médico gracias al apoyo de los médicos del Partido de la Liberación Dominicana.

Todo lo anterior mueve a la acción cuando se reflexiona sobre el impacto en el estándar de salud de la población producido por las políticas en el sector implementadas por las sucesivas administraciones moradas de las instituciones estatales que tienen la responsabilidad del tema. Sencillamente, a pesar de corrientes de opinión que sostienen lo contrario, sus razones tendrán, los indicadores dejan ver claro que la salud de la población ha mejorado, por ello las expectativas de vida al nacer se han elevado en cinco años.

Lo propio solo se pudo lograr aplicando políticas integrales para incidir en factores claves, tales como: mejorar las condiciones para posibilitar el nacimiento de las personas y la salubridad del espacio donde viven, estudian, se recrean y trabajan; además, atendiendo la prevención de las enfermedades a las que son vulnerables antes de los cinco años y promocionando los factores que determinan su óptimo estado de salud para que no mueran prematuramente después de cumplir dicha edad.

Vale mencionar el fortaleciendo la red hospitalaria y adecuación de la tecnológica de los servicios médicos a ofertar de acuerdo al reto del tránsito epidemiológico. También se debe resaltar el mantener la cobertura de medicamentos e insumos a un costo accesible para disminuir el gasto de bolsillo y, por último, el desarrollo de un adecuado Sistema de Seguridad Social, garante la sostenibilidad financiera del componente de atención, de una adecuada cobertura y de la equidad para brindar los servicios a quién, cuando y donde lo necesite. Para este concepto la SISALRIL destinó $45 mil millones de pesos el año pasado.

Desde la formulación e inicio de la implementación del nuevo modelo de atención a la salud ha transcurrido casi tres décadas, en las que sean formado tres generaciones de médicos, sin embargo, a pesar de los cambios, los modelos mentales para identificar y controlar los factores inciden en el desarrollo personal y profesional de los mismos no solo permanecen estáticos, sino que se reproducen. El esquema no varía, choque frontal contra el Estado con el abandono de la atención de la salud a la población enferma como arma para conseguir unas monedas más, como si lo propio representara de la dignidad de los miembros del colectivo colegiado.

A través del mismo, las administraciones pasadas del CMD entendían que se recuperaba el prestigio social, se logra posicionamiento para escalar en las estructuras del Estado y, porque no, financiamiento de sus vidas personales por medio de los puestos de trabajo existente en la estructura colegiada, viáticos y demás beneficios cuando obtienen la simpatía del colectivo médico en cada torneo electoral para dirigir el colegio.

Las aspiraciones de progreso de las jóvenes generaciones de médicos están atrapadas entre un cambio radical en el contexto histórico en el que ejercen la profesión y una dirigencia que no ha tenido la capacidad para asimilar dicho cambio y por ende orientar las estrategias para ir tras de dichas aspiraciones.

Es por ello que se debe apoyar con optimismo la iniciativa de la Secretaría General del PLD de reorientar la corriente médica. Someterla a revisión para adecuarla a los requerimientos del momento histórico. En un proceso abierto garante de la participación de todos los médicos del partido, para que mediante el análisis objetivo del alcance de las políticas implementadas en el sector y sus implicaciones en la ejecución del proyecto morado para el desarrollo de la nación se puedan exteriorizar, revisar y corregir en los modelos mentales de referencia de los médicos, falsos supuestos del estancamiento en el tiempo del estándar de salud de la población.

Solo así, surgirá un nuevo liderazgo con renovadas propuestas a intercambiar permanente con los colegas, que al escuchar y analizar sus inquietudes, las transformarán en ofertas programáticas reivindicativas para lograr la dignificación social y económica del médico dominicano, de esta manera, la corriente médica del Partido de la Liberación Dominicana recuperará el sitial perdido en algún momento de la historia de la gloriosa lucha por una mejor salud en la República Dominicana.

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