Opinión

Nadie, absolutamente nadie, en este país logrará meterme en la cabeza la idea de que lo que acontece en la frontera dominico- haitiana no tiene solución.

Lo que de allí se quiere vender es que opera una mafia supra-nacional que se erige por encima del bien y el mal y que no hay autoridades, leyes, ni tratados internacionales que puedan disolverla.

Sin embargo, ahora mirando los esfuerzos que viene realizando de manera personal el presidente Danilo Medina para resguardar nuestra frontera, pienso que es oportuno señalar algunos puntos que pueden servir apoyo para fortalecer esa iniciativa presidencial que procura revertir esa percepción.

Por ejemplo, se hace necesario que el Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (Cesfront) comience hacer un uso adecuado y transparente de los módulos satelitales que sirven para vigilar y monitorear cada uno de los pasos fronterizos de la referida zona.

De seguro que si esto se hace con la honestidad, disciplina y verticalidad que se imprime en los cuarteles militares, es casi seguro que la inmigración irregular, los contrabandos, el comercio irregular y otras diabluras se reducen de manera sustancial en esa zona del país.

Señores, desde esa estructura satelital se supervisa todo y se mantiene una comunicación instantánea con los agentes de puesto en esos lugares, no hay manera de que nada pase sin la autorización de las autoridades militares. Y Sin embargo por ahí pasa de todo.

No sé porque a nadie le gusta tratar estos temas, el problema de la frontera, es más de honestidad de los agentes militares que la custodian, que delos recursos económicos que se destinen. Que nadie se moleste, esa es la verdad.

Aquí ha llegado la hora de hablar claro, dejarse de hipocresía y romper de una vez y por todas con estos niveles de complicidad que mantienen a esta sociedad patas arriba.

Sé qué por estos comentarios algunos amigos militares se molestarán, pero lamento decirle que los tiempos son otros y que ya las cosas deben verse y realizarse de manera diferente.

No puede haber privilegios para nadie, estamos en otros tiempos en donde no se debe permitir que se continúe que esta anomia social ante una situación tan asqueante y repudiable como la que se produce en la frontera.

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