Opinión

Quiero expresar algunas ideas sobre las contradicciones y su importancia, dentro del juego político, social, cultural y económico que vivimos los humanos desde los orígenes mismos de la civilización. Estas reflexiones las voy a evocar en el nombre de los acontecimientos que se vienen dando en el seno de la dirección del Partido de la Liberación Dominicana y esencialmente, entre los dos principales líderes del partido que ha tenido mayor éxito en la historia de la República Dominicana. A mí no me asustan las contradicciones, todo lo contrario, creo que ellas son la esencia del desarrollo humano.

Lo que se ve en la actualidad es una contradicción centrada en las primarias, que si son abiertas; que si son cerradas. En lo particular, estoy convencido de que tanto a Leonel como a Danilo les importa si es de una u otra forma. Lo que se está discutiendo es muy profundo y tiene muchas aristas dispuestas para los análisis, pero todo depende de cómo la gente ve las cosas y si quién las ve puede profundizar sobre lo que no se ve en cada una de las posiciones de estos dos líderes.

La ley de la contradicción en las cosas, es decir, la ley de la unidad de los contrarios, es la ley fundamental de la naturaleza y la sociedad humana y por lo tanto, también es la ley que fundamenta el pensamiento del hombre.

El descubrimiento de esta ley representa en las lides históricas, una gran revolución del conocimiento sobre el individuo humano y sus actitudes ante los conflictos contradictorios que fueron apareciendo en el desarrollo de los procesos sociales. Según el materialismo dialectico, la contradicción existe en todos los procesos de las cosas objetivas y del pensamiento subjetivo y se desarrolla durante el proceso desde el comienzo hasta el fin, constituyéndose en la universalidad, porque de hecho se manifiesta como carácter absoluto de la contradicción. Significa, que cada contradicción y cada uno de sus dos aspectos, tienen sus respectivas características, siendo esta, la particularidad o relatividad de la contradicción, y esto es así, debido a que en determinadas condiciones, entre cuestiones contrarias, existe identidad y por lo tanto, ambas pueden coexistir en un todo único y transformarse la una en la otra. Esto también constituye la relatividad o particularidad de la contradicción.

Entonces sustentados en esta ley universal, nos encontramos en un proceso cualitativo que en vez de contribuir a expandir debilidades en el partido morado, lo fortalecerá. Y será así, porque Leonel Fernández será precandidato y ganará las primarias cerradas o abiertas en el PLD y ese acontecimiento fortalecerá el liderazgo interno en el sentido colectivo, no solo en la persona del líder y presidente del partido.

La lucha de los contrarios es ininterrumpida y está presente, tanto cuando los contrarios coexisten como cuando se transforma el uno en el otro, y especialmente cuando en el último caso la lucha se manifiesta de una manera más evidente. Esto también constituye la universalidad como carácter absoluto de la contradicción.

Al reflexionar la particularidad o relatividad de la contradicción, debemos prestar atención a distinguir entre la contradicción principal y las contradicciones no principales, así como entre el aspecto principal y el aspecto no principal de la contradicción. Al estudiar la universalidad de la contradicción y la lucha de los contrarios, debemos prestar atención a distinguir entre las diferentes formas de lucha. Si estudiamos de otro modo el fenómeno de la contradicción, cometemos errores desde el punto de vista dialéctico.

Si mediante, el análisis minucioso, llegamos a comprender realmente las tesis esencial de lo que se expone en estas ideas de Mao Tse-tung, podremos enfrentar pensamientos internos que pueden ser calificados de pesimistas o de tóxicos para el fortalecimiento institucional del partido y a través de él, del propio sistema democrático de la nación. Y lo que es más importante aún, podremos enfrentar con éxito las diatribas y estrategias de la oposición, así como la de algunos comentaristas y comunicadores opuestos al PLD en su conjunto y que buscan la descalificación del proyecto denominado Partido de la Liberación Dominicana, no solo de Leonel o de Danilo. En esencia son atibochistas, aunque enarbolen a Juan Bosch como estandarte moral.

Existe una corriente de opinión pública, que busca descalificar al PLD, que resulta perjudicial para la causa del pueblo dominicano. Por lo antes dicho, los dirigentes máximos del Partido, debemos reflexionar sobre quiénes son los verdaderos enemigos, para que en forma objetiva canalicemos las contradicciones, levantaemos los principios de unidad y mantenimiento del dominio de los poderes del Estado y evitar errores que nos lleven al lugar de otros partidos de oposición.

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