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Reducir ingesta de azúcar un vital tema de salud pública

Aplicar una reglamentación para regular la venta de bebidas azucaradas, sobre todo en las escuelas y colegios, es una de las herramientas más idóneas para controlar la obesidad, mejorar la nutrición y por ende el estado general de salud de la población dominicana.

En tal sentido, es de importancia fundamental que los sectores de opinión, organizaciones de defensa al usuario y los propios industriales y comerciantes, asuman la realidad de que es preciso educar a los consumidores sobre los contenidos de los alimentos y sus efectos positivos o negativos.

Diversas naciones recurren a colocar impuestos selectivos a los alimentos con alto contenido de azúcar, al entender que se comportan como sustancias adictivas, y por tanto, esos gravámenes tienen la misión de desmotivar su consumo y la de recaudar dinero.

No obstante, algunos sectores defienden la opción de las personas a comprar refrescos a bajo costo, y en esa actitud rechazan cualquier propuesta que tienda a regular la comercialización.

Los facultativos conocen muy bien que en República Dominicana las enfermedades metabólicas, activadas en la mayoría de casos por factores como la obesidad y la mal nutrición en general, constituyen las principales causas de muerte e incapacidad.

Es así el sobrepeso y la alimentación no balanceada aumentan exponencialmente el riesgo de desarrollar condiciones como hipertensión y diabetes, cardiopatías, cáncer y ataques cerebrovasculares.

Tras caer en el “Síndrome Metabólico”, que consiste en la acumulación de dos o más factores como hipertensión arterial, sobrepeso, hiperglicemia, colesterol y triglicéridos descontrolados, combinados con índice bajo del colesterol bueno, una persona puede debutar como diabético o cardiópata.

Una vez entra en esas condiciones crónicas, el paciente estará en riesgo de desarrollar las consabidas, peligrosas y costosas complicaciones, que incluyen los problemas renales, cardíacos y cerebro-vasculares.

Los azucares de caña, de remolacha y de maíz, entre otros productos edulcorantes, están entre los productos más peligrosos que podemos ingerir, ya que solo aportan calorías vacías y carbohidratos simples, que pasan de inmediato al torrente sanguíneo y descompensan el organismo.

Desata un apetito insaciable

“Así como el tabaco y el alcohol, el azúcar es en efecto una droga. Los gobiernos están en el deber de reducir su consumo al mínimo por parte de los usuarios, quienes a su vez deben estar informados sobre sus peligros”, advierten los servicios médicos de naciones desarrolladas.

Resulta que el azúcar, a diferencia de las grasas y otros alimentos, interfiere con el apetito del cuerpo y crea un deseo insaciable de seguir comiendo.

Las empresas que industrializan alimentos conocen ese efecto y lo utilizan en su provecho, por lo que la mayoría de enlatados y envasados están cargados de azucares, una gran proporción ocultos bajo nombres que confunden al consumidor.

Si bien, es importante que las autoridades implementen campañas educativas, mientras los refrescos y jugos sintéticos estén disponibles en tamaños gigantes, su consumo por parte de la población, y en particular, de los niños, será masivo.

El azúcar es tan altamente adictiva, que quien comienza a comer galletas, por ejemplo, tiene dificultades para parar.

Es un vicio

Resulta muy difícil resistir el antojo de dulce, tanto como el de un cigarrillo para un fumador. Al punto que para los adictos al azúcar no valen las dietas y deben ser referidos a terapias de adicción.

Los impuestos y límites legales al azúcar que puede ser añadida a los alimentos, son señalados como políticas efectivas para luchar contra sus efectos negativos.

Sociedades médicas también favorecen colocar mensajes en las envolturas de las golosinas, que adviertan a los consumidores sobre los daños de salud a que se exponen.

Durante la última dos décadas, el número de personas obesas se ha incrementado hasta prácticamente el doble en la mayoría de países del mundo.

En México, el impuesto da resultados

Desde 2014, México aplica un impuesto de 10 por ciento al consumo de refrescos, y esa medida comienza a modificar los hábitos alimenticios del país.

Esa nación enfrenta uno de los índices de obesidad más altos del mundo con un 37,2% de los adultos que sufren de sobrepeso.

Durante los primeros dos años de vigencia en México del impuesto a los refrescos, la ingesta del consumo de esas bebidas azucaradas se redujo notablemente.

De acuerdo a un estudio, el consumo cayó en 5,5% en 2014 comparado con el año anterior.

Mientras que en 2015 se presentó una reducción de 9,7% frente al consumo registrado en 2013, último año antes de que entrara en vigencia el impuesto.

Chile también lo logra

El gobierno de Chile acaba de anunciar que las medidas implementadas en 2014, de incrementar el impuesto en las bebidas azucaradas con el fin de reducir su consumo, han tenido buenos resultados.

Según un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de York y la Universidad de Chile, los consumidores pasaron de beber 3.5 litros mensuales de bebidas azucaradas a 2.7 litros en el 2015.

Hace cuatro años Chile decidió subir el impuesto de bebidas azucaradas de 13% a 18%, cercano al 20% que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), y reducir el impuesto de bebidas no azucaradas de 13% a 10%.

Esta propuesta fue impulsada por la expresidenta Michelle Bachelet, a través de diversas campañas, las cuales buscó disminuir el consumo de productos considerados dañinos para la salud. De acuerdo a la investigación se logró el objetivo, pero tuvo un menor efecto en el sector socioeconómico más bajo.

Estas campañas que buscan reducir el consumo de las bebidas azucaradas para evitar el avance de la diabetes, han influenciado en las empresas y se han visto en la obligación de disminuir el azúcar en las bebidas.

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