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Continúa una tímida calma en la capital haitiana

La capital haitiana continuaba anoche en calma a pesar de la huelga general convocada por sindicatos y grupos opositores, que mantiene paralizada la transportación colectiva.

Tímidamente mercados y establecimientos comenzaron a abrir sus puertas con reforzadas medidas de seguridad, por el temor a la reanudación de las protestas en el país.

Las manifestaciones estallaron el pasado fin de semana, tras el anuncio del alza de hasta un 51 por ciento en los precios de la gasolina, el petróleo y el kerosene, este último empleado por la población desfavorecida para alumbrar sus hogares.

La medida, una de las que debe implementar el gobierno para responder a los compromisos con el Fondo Monetario Internacional, prevía un incremento de entre 85 y 90 gourdes (1.23 y 1.37 dólares), respectivamente a los productos derivados del petróleo.

Una fuerte ola de violencia caracterizó a las jornadas de movilizaciones, que dejaron al menos tres fallecidos, decenas d heridos y la destrucción de hoteles, comercios, oficinas de negocios, entre otros.

Según un recuento parcial del diario Le Nouvelliste, el más importante del país, los mercados Delimart, Delmas 30 y Clercine fueron saqueados e incinerados, así como las oficinas de Natcom y Digicel, las mayores compañías telefónicas de Haití y grandes almacenes y tiendas.

El rotativo apunta que a priori las pérdidas son millonarias y sobre todo afectaron al empresario haitiano Reginal Boulos con la quema y saqueo de varios de sus establecimientos.

Sin embargo, en el ámbito político la calma está muy lejos de llegar. La crisis acrecentó la inconformidad de varios sectores con la gestión del primer ministro Jack Guy Lafontant, y a las exigencias de dimisión del Senado se unió el Forum del Sector Económico Privado.

La cúpula empresarial haitiana solicitó en un comunicado la renuncia sin demoras del jefe de Gobierno para ofrecer una salida al estancamiento político del país.

De acuerdo a la nota, el Forum considera que la situación por la que atraviesa Haití se debe sobre todo a la falta de liderazgo de las más altas autoridades del Estado haitiano, incluidos el Presidente de la República, el primer ministro y su gobierno.

La víspera el mandatario haitiano Jovenel Moise sostuvo un encuentro en el Palacio Nacional con los presidentes del Senado, la Cámara baja y el Consejo Supremo del Poder Judicial, para, según su cuenta en Twitter, intercambiar sobre la reciente violencia que ha saqueado la capital y adoptar las medidas apropiadas para “enderezar” en país.

De la reunión no ha trascendido nada aún, sin embargo el presidente de Cámara de Diputados, Gary Bordeu señaló que pidieron al jefe de Estado conformar un gobierno más inclusivo y sostuvo que Jack Lafontant es un gran doctor y la nación le estará muy agradecida, pero su tiempo de primer ministro ya acabó.

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