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Lula no cambia su dignidad por la libertad

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva no está dispuesto a cambiar su dignidad por la libertad, afirmó el exministro de Relaciones Exteriores de Brasil Celso Amorim, quien lo visitó en la prisión.

Lula está bien; tranquilo y convencido de su inocencia, pero también preocupado con la pérdida de la soberanía brasileña, relató el excanciller poco después de abandonar la sede de la Superintendencia de la Policía federal (PF) en Curitiba, donde el exdignatario cumple prisión política desde el pasado 7 de abril.

Según Amorim, el líder histórico del Partido de los Trabajadores (PT) volvió a confirmar su candidatura a las elecciones presidenciales de octubre próximo “para recuperar la soberanía del país”.

El exjefe de la diplomacia brasileña fue acompañado en su visita por el exsecretario de Telecomunicaciones Franklin Martins, quien contó que Lula señaló una cosa muy importante: que no solo quieren mantenerlo preso, sino además callarlo para impedir que el pueblo lo escuche, reseñó la agencia de noticias del PT.

“Pero ellos están engañados si creen que con eso van a derrotar nuestras ideas, que ya son parte de la experiencia del pueblo durante todos esos años en que gobernamos el país”, manifestó el exmandatario, citado por el propio Martins.

La víspera, la jueza federal de Paraná Carolina Lebbos negó 11 pedidos presentados por la defensa del expresidente para que éste pueda conceder entrevistas y grabar videos dentro de la prisión como parte de su campaña electoral.

Según la magistrada, no hay previsión constitucional o legal que sustente el derecho de un presidiario a conceder entrevistas o similares; mientras, la Ley de Ejecución Penal indica que el contacto del reo con el mundo exterior se da a través de la correspondencia escrita, la lectura y otros medios de información, dijo.

Lebbos ganó notoriedad meses atrás cuando impidió que el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y el teólogo brasileño Leonardo Boff le hicieran una visita de carácter humanitario y de asistencia religiosa a Lula.

Con posterioridad, negó más de 20 pedidos realizados, entre otros, por la depuesta mandataria constitucional Dilma Rousseff y el médico personal del exdignatario, y pese a tener la autorización de la Cámara de Diputados no permitió que una comisión de la misma inspeccionara las condiciones en que éste cumple condena.

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