Economía

Litigios comerciales de Estados Unidos ponen en jaque a la OMC

Los litigios comerciales por medidas proteccionistas de Estados Unidos ponen en jaque a la Organización Mundial del Comercio (OMC), cuyos funcionarios recibieron una queja norteamericana de polémico fundamento.

Bajo el concepto de “Estados Unidos primero”, la administración del presidente Donald Trump impuso aranceles del 10 y el 25 por ciento a productos de aluminio y acero de importación; pero, a juzgar por los hechos, Washington no admite recibir respuestas proporcionales.

El jueves la potencia norteña denunció ante la OMC a la Unión Europea (UE), China, Canadá, México y Turquía por el alza de tarifas aduaneras a surtidos estadounidenses.

Al decir de la Casa Blanca, tales decisiones son “incompatibles con las disposiciones del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) de 1994”, y por tanto solicita la celebración de consultas con esos cinco miembros de la OMC.

Sin embargo, la confrontación continúa avanzado: la Comisión Europea, por ejemplo, confirmó hoy que prepara una lista de medidas de reequilibrio frente a las amenazas estadounidenses de incrementar también los aranceles a las importaciones de vehículos.

En conferencia de prensa desde Bruselas, Bélgica, la comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, indicó que las medidas arancelarias sobre los automóviles “no son deseables ni están justificadas”. Al contrario, son “desastrosas” y un “movimiento ilegal para ganar influencia en las negociaciones comerciales”, consideró.

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Comercio chino, Gao Feng, señaló que Estados Unidos sostiene una barrera arancelaria y practica el acoso comercial en todo el mundo, y al mismo tiempo proclama sus quejas e inocencia y traslada la culpa a otros.

China, con la mayor sinceridad, se ha comprometido a abordar los problemas y lograr la cooperación en cuatro rondas de consultas desde febrero, aclaró.

Washington, insistió, rompe las promesas y hace movimientos erráticos que cierran la puerta a las negociaciones.

Todavía, añadió, creemos firmemente que las normas y el sistema multilateral de comercio desarrollado conjuntamente por los socios globales deben mantenerse y cumplirse.

Según evaluaciones del Banco de Francia, una guerra comercial internacional con alzas de aranceles de amplio alcance podría reducir el Producto Interno Bruto (PIB) mundial hasta en un tres por ciento.

El impacto directo de un aumento generalizado de 10 puntos porcentuales de los aranceles de importación podría, por sí solo, reducir un uno por ciento la producción mundial después de dos años, indicó el estudio.

Este efecto, subrayó el texto, podría profundizarse por una caída de la productividad, el aumento de los costos del capital y la disminución de la inversión.

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