Opinión

China es una economía gigante. Su influencia se extiende a todo el mundo a través de sus productos. Sus cifras son elocuentes: en 34 años (1980- 2014), el Producto Interno Bruto (PIB), se incrementó de 3.4% a 16.6%, superando a Estados Unidos, cuya cifra se situó en 15.9%, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI). En este mismo período el ingreso por habitantes se multiplicó por 10, lo que significa que el bienestar de la población ha mejorado sustancialmente. Este bienestar se refleja en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que en 1990 era de 0.495 y para el 2014 se ubicó en 0.719, pasando de un IDH bajo a un IDH alto.

El FMI destaca que el PIB Nominal de este gigante asiático es el segundo más grande del mundo, con una cifra de 10.36 billones de dólares (2014). En relación a paridad del poder adquisitivo, es la primera economía mundial, alcanzando la cifra de 17.6 billones de dólares. La Organización Mundial del Comercio (OMC), ha indicado que esta nación se ha convertido en la número uno en términos de actividades mercantiles, considerando que sus intercambios superaron los 3.8 billones de dólares en 2013 (China trade now bigger than US). Sus reservas internacionales en dólares americanos son las más grande del mundo, con 1.6 billones de dólares (China must keep buying US Treasuries for now-paper).

Todo esto se ha logrado por la apertura a la Inversión Extranjera Directa (IED) con un valor en dólares estadounidenses superior a los 250 mil millones; el incremento de los flujos comerciales, acompañados de un acentuado desarrollo educativo (con un 67% de estudiantes con Master en el extranjero, y un 7% con doctorados), la liberalización de los precios, el desarrollo del sector agropecuario, industrial y tecnológico y la participación directa del Estado chino, a través de sus grandes corporaciones, las cuales han invertido en otras naciones la impresionante suma de 62 mi millones de dólares.

En el caso de República Dominicana, los productos chinos están presente en los hogares dominicanos. Hace cinco años el país importó desde China más de mil 900 millones de dólares, equivalente al 10% del total de las importaciones. Desde esta nación, los dominicanos importamos más del 65% de todos los bienes y servicios que se importan del continente asiático. A saber: vehículos de motor, equipos eléctricos y tecnológicos, telas, zapatos y maquinarias, entre otros. El déficit de la balanza comercial (exportaciones menos importaciones) entre República Dominicana y China es negativo, superando los mil 400 millones de dólares.

República Dominicana ocupa el tercer lugar de los países del Caribe en intercambio comercial con China, detrás de Cuba y Puerto Rico y la posición número 14 de toda Latinoamérica. Los países latinoamericanos tienen una gran oportunidad para colocar alimentos y materias primas en el mercado chino. En este orden, los países suramericanos como Venezuela, Argentina, Chile, Brasil, Colombia y Perú exportan a China petróleo, soja, cobre, minerales y frutas.

Un nicho importante de exportación hacia China son los cigarros dominicanos fabricados a mano, para un mercado que representa más de 400 millones de fumadores. En siete años (2005-2012), la venta de cigarros dominicanos a los chinos se multiplicó por ocho, a pesar del predominio de los cigarros cubanos y el control de las cuotas de importación, que en el 2012 era de 800 mil unidades anuales y en el 2013 se permitió un incremento, elevándose a 1.3 millones de unidades. En China consideran que consumir este tipo de producto es un lujo.

El reconocimiento mundial del tabaco dominicano, destacado por los mercados norteamericano y europeo, representan una oportunidad para que con una adecuada comercialización, los cigarros dominicanos, puedan también posicionarse en los consumidores chinos, lo que incrementaría significativamente las exportaciones.

Lo mismo puede aplicarse para lograr incrementar las exportaciones del ron dominicano y de las piedras preciosas. Un trabajo publicado por Yuan Li, titulado “La República Dominicana y la República Popular China: intercambio, comercio e inversión”, expresa que “Cuando se logre sistematizar un canal de ventas acompañado de una buena estrategia de comercialización, se prevé que China creará un espacio mucho más amplio para que los productos dominicanos encuentren su nicho”.

El turismo dominicano puede también beneficiarse de las relaciones con China. En el 2013, salieron más de 97 millones de turistas desde China. Se estima que para el 2018, la cifra superaría los 150 millones. El gasto realizado por estos viajeros supera los 100 mil millones de dólares. Una buena promoción turística orientada al mercado chino, pudiera atraer una gran cantidad de estos visitantes, que en el año 2012 más de 2.7 millones visitaron las playas de Tailandia y más de 600 mil estuvieron en las playas de Bali, en Indonesia. Un aspecto importante para atraer turistas chinos a República Dominicana, es la formación de recursos humanos en el idioma mandarín, para que estos viajeros se puedan comunicar en su propio idioma; introducir cambios que permitan adaptarnos a la cultura china y solucionar lo relativo al trámite del visado, que limita el libre movimiento de los turistas chinos hacia el país. Entre los años 2000 y 2012, el incremento de turistas de China Continental a República Dominicana fue de un 40%, al pasar de 4 mil 445 en el año 2000, a 11 mil 612 en el año 2012, una cifra muy baja en 12 años. Es importante identificar qué tipo de turismo chino debemos atraer. Los turistas de alto nivel de ese país les interesa descubrir y vivir experiencias exclusivas, como la belleza natural, el patrimonio cultural, las montañas, los lagos, cascadas, cuevas, asentamientos milenarios, la música, la gastronomía, entre otras atracciones turísticas.

Otro nicho que debe aprovecharse son los chinos que residen en Estados Unidos y Canadá, con alto nivel de ingresos y mejor acceso, por la proximidad geográfica a República Dominicana. En estos casos, se libera el trámite del visado, ya que aquellos que residan en Estados Unidos, Canadá o cualquier país de la comunidad económica europea, no necesitan visado de República Dominicana para ingresar al país. Establecer con claridad el mercado de destino, mejorar técnicamente la producción nacional para ser más competitivos y preparar una estrategia de mediano y largo plazo para ese mercado gigante, es una prioridad, si queremos sacar provecho de las relaciones establecidas con China Continental.

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