Opinión

El jueves 19 de este mes el presidente norteamericano Donald Trump adelantó la posibilidad de que los Estados Unidos aplique aranceles a los más de 500 mil millones de dólares que este país compra en China, esto significaría un incremento importante en los precios de los productos chinos y presagia una guerra comercial a gran escala.

Todo comenzó con el establecimiento de un impuesto de un 25 por ciento a la importación del acero y de un 10% al aluminio procedentes de Europa, Canadá y México. Inmediatamente Europa estableció medidas retaliadoras colocándoles impuestos a la mantequilla de maní, los jugos de naranja, el whisky, el tabaco, los bluyín y motores. Canadá incrementó los aranceles a los veleros, colchones, lavadoras, cortadoras de césped y otros. México elevó los impuestos a la importación, entre otros, a la manzana, uva, queso y piernas de cerdo. China no se ha quedado atrás y ha establecido aranceles a la carne de cerdo, a las nueces, a las frutas, al vino, a la soya y a las partes de automóviles.

A estas medidas el presidente Trump ha anunciado que podría aplicar un arancel del 20% a los vehículos que entren a los Estados Unidos.

Esta guerra comercial presenta para nuestro país, peligros, retos y oportunidades. Los peligros provienen de que la falta de mercado de muchos de los productos sujetos a aranceles inunde nuestro mercado afectando a los productores locales: arroz, cerdos, huevos, tabaco y café, etc.

Ahora bien, se abren grandes oportunidades. El hecho de que estemos cerca de los Estados Unidos, que tenemos un tratado comercial con este país, que hayamos restablecido recientemente relaciones con China y que no estemos inmersos en la guerra comercial puede traer importantes inversiones.

El caso de Harley Davidson ilustra una de las variantes que están tomando los inversionistas para no verse afectados por la guerra comercial. Este famoso, legendario e icónico fabricante de motores norteamericanos al verse impactado negativamente por la elevación de los aranceles de un 6% a un 31% por parte de la Unión Europea, ha decidido relocalizar su fabricación fuera de los Estados Unidos.

La empresa ha señalado que sólo por el aumento de precio de los aranceles al aluminio y al acero, provocarían que sus costos se disparen en más de 15 millones de dólares. Mientras que los aranceles europeos incrementarán los precios de sus motos en 1,900 euros por unidad, reflejándose un impacto negativo en sus cuentas de 85 millones de euros.

El monto de los empleados de la empresa para un país grande como Estados Unidos no es muy elevado, 5000, pero para países pequeños, esa cantidad de empleo es importante. ¡Ojalá, y hubiese sido para República Dominicana!

En estos momentos son muchas las empresas de todo el mundo que, como resultado de la guerra comercial, están planteándose su reubicación en otros puntos del mundo y ‘podemos convertirnos nosotros en un lugar receptor de algunas de estas inversiones. Debemos establecer una política agresiva y silenciosa ofreciéndonos como una opción económica, y como refugio de una guerra comercial que ya comenzó y nadie sabe cuándo y cómo terminará.

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