Políticas

Niños en África oriental, entre la guerra y el hambre

Los desastres provocados por el hombre y el clima colocaron en una situación inquietante de vulnerabilidad a millones de personas en África oriental, en especial a los niños, señalaron hoy expertos.

De acuerdo con el id, de la organización no gubernamental (ONG) World Vision, “unos cinco millones de pequeños se han visto obligados a huir de sus lugares de origen en la región debido a los efectos devastadores de la sequía, la amenaza de hambruna, los conflictos y la inestabilidad política”.

En Uganda, por ejemplo, “la mayoría de ellos salieron de Sudán del después de haber estado expuestos a diferentes tipos y niveles de violencia, explotación y otras formas de abuso”, detalló el estudio.

La violencia intercomunal en el sur de Etiopía provocó nuevos desplazamientos de más de un millón de personas. “Se prevén brotes de enfermedades y desnutrición para miles de niños etíopes desplazados, por no mencionar las consecuencias económicas”, señaló la ONG.

Al presentar el análisis en esta capital, el director regional de World Vision, Stephen Omollo, explicó que “los menores en movimiento experimentan la inseguridad de maneras más extremas, complejas y potencialmente más dañinas que aquellos que viven en sus comunidades”.

La entidad humanitaria recordó además que muchos niños desplazados han perdido a sus padres y debieron asumir responsabilidades de crianza, en lugar de estar en el colegio, lo que limita sus expectativas de futuro.

A medida que las familias huyen, la inseguridad alimentaria aumenta porque quienes dejan sus casas a causa de un conflicto armado “han dejado sus tierras y ya no pueden cultivar”.

“Este contexto desafiante debería obligarnos a tomar medidas y hacer un trabajo mejor para protegerles y garantizar que podemos asegurar su porvenir”, consideró Omollo.

La infancia es, cada vez más, blanco de ataques deliberados, desde secuestros, reclutamiento o agresiones sexuales hasta asesinatos, subrayaron especialistas.

Así lo constata el informe Los niños y los conflictos armados, elaborado por Naciones Unidas. En 2016, las fuerzas gubernamentales habían cometido al menos cuatro mil violaciones verificadas contra menores de edad, y los diversos grupos armados no estatales, más de 11 mil 500.

El año pasado esas cifras aumentaron a seis mil y 15 mil respectivamente.

“Los crímenes contra la población se han convertido en un arma de guerra. Se fuerzan movimientos hacia territorios de otros grupos, lo que supone más presión para ellos y genera tensión con las zonas a donde llegan, donde no pueden alimentarse y hospedarse”, manifestó a Prensa Latina Daniel Gebresembet, investigador del Centro de Estudios Estratégicos.

A consideración de los estudiosos, hay seis violaciones graves que pueden sufrir los infantes en contextos violentos: que les maten o sufran mutilaciones en un ataque, que les recluten para combatir, les secuestren, se destruya su escuela, abusen sexualmente de ellos o se deniegue el acceso humanitario a la ayuda médica y psicológica para atenderles.

Sin dejar de considerar “inaceptables” cada una de ellas, Haile Tadesse, asesor en la Oficina del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, consideró especialmente “alarmante” el uso de los miembros de ese sector poblacional para cometer atentados suicidas.

Esta práctica, que concita varias de las agresiones arriba descritas, es la causa de más de la mitad de todas las bajas infantiles verificadas por la ONU en países africanos, detalló.

Los niños nunca son parte de los conflictos, aunque, muchas veces, son forzados a serlo, recordó Tadesse.

En 2017, el reclutamiento y utilización de algunos como soldados se multiplicó por cuatro en la República Centroafricana (299) y por dos en la República Democrática del Congo (mil 049) con respecto a 2016.

En otros territorios, “se mantuvo un nivel alarmante”, indicó el reporte de World Vision, como en Somalia (dos mil 127), Sudán del Sur (mil 221) y Yemen (842). (Por Richard Ruíz Julién de PL)

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