Políticas

Denuncian acciones de Estados Unidos para reocupar América Latina

La política de intimidación sobre Bolivia forma parte de la “norteamericanización” de la seguridad en América Latina, que es hoy el camino escogido por Estados Unidos para reocupar la región, después de una década de debilitamiento de su hegemonía.

Así valoró la actual coyuntura el exministro de la Presidencia boliviana y actual embajador en Cuba, Juan Ramón Quintana, en entrevista concedida a la argentina Radio del Sur y que hizo llegar directamente a Prensa Latina para su difusión internacional.

Para el también politólogo y académico, esta contraofensiva político-militar de Estados Unidos, es muy semejante a lo ocurrido en las décadas de los años 60 y 70 con el Plan Cóndor, pero hoy emplea una estrategia de militarizar la región utilizando gobiernos conservadores.

Con estas administraciones que sustituyen proyectos progresistas, Estados Unidos pretende reocupar esos países sin que sea necesaria una intervención para restablecer la hegemonía norteamericana, precisó.

Esa presencia de gobiernos títeres despierta esta suerte de militarización de la región, afirmó para denunciar de manera directa el protagonismo del Comando Sur norteamericano.

No fue necesaria la visita a Ecuador de un vicepresidente o secretario de Estado de Estados Unidos y bastó la presencia del Comando Sur para desmantelar lo que el presidente Rafael Correa había construido en 10 años de ejercicio pleno de la soberanía, comentó.

La expulsión de la base norteamericana en Manta fue un hecho absolutamente histórico para la recuperación de la soberanía de Ecuador, subrayó, pero hoy se desplomó como consecuencia de la diplomacia militar que está ejerciendo el Comando Sur.

Esta diplomacia militar, precisó el académico Quintana, no la está ejerciendo sólo sobre Ecuador, sino también en Perú, Chile, y Colombia, país que se ha convertido prácticamente en una plataforma militar más que un Estado y en una cañonera del Comando Sur en la región.

En ese contexto hay que ver esa estrategia norteamericana, la cual permite a gobiernos de la región doblegarse ante ella bajo el supuesto de que hay un enemigo en la frontera, que como todos sabemos es ilusorio, enfatizó.

Lo cierto, recalcó, es que se está instalando fuertemente esa agenda de la seguridad, como hicieron en Centroamérica o en México, que ha fallado por todos lados y hoy vemos las consecuencias de esa “seguritización” devenidas en un mar de violencia.

Es esto, advirtió el politólogo, lo que se está instalando particularmente en América del Sur. La Triple Frontera después de 2011 fue el mejor pretexto para arrodillar a países para dar inmunidad diplomática a los soldados norteamericanos, violando las soberanías nacionales.

Estamos, alertó, en un proceso de la reinserción de los ejércitos en la política, pero esta vez apoyados de manera muy dramática por el Comando Sur, quien ha tomado el mando político de muchos ejércitos en Sudamérica.

Esto se va a hacer mucho más intenso, auguró, en la medida que aumente la debilidad de los gobiernos neoliberales que se están instalando en la región y el protagonismo de la intervención política de los ejércitos sea mucho más fuerte.

Podemos decir que asistimos a un segundo ciclo de golpismo militar pero bajo distintas hipótesis de conflictos nacionales, como maquillaje de esa “norteamericación de la seguridad”, estimó Quintana.

Tres razones facilitan ese proceso, enumeró: Primero porque son gobiernos neoliberales débiles, carentes de gran legitimidad y que ni siquiera el Fondo Monetario Internacional va a sostener.

Segundo, agregó, porque hay una presencia cada vez más importante en el escenario internacional de actores extra regionales, como Rusia, China y otras potencias medias proyectándose sobre América Latina.

Y la tercera razón por la cual se va a intensificar esta vía de la militarización-política en la región, acotó, es la reocupación de territorios con alto valor estratégico en recursos naturales.

Las fronteras donde se están haciendo hoy ejercicios militares tienen que ver con un triángulo de gran importancia estratégica en recursos naturales: agua dulce, gas y litio. Por tanto, subrayó finalmente Quintana, no es casual que Estados Unidos maniobre en esta plataforma. (Pedro Rioseco de PL)

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