Cultura

Revelan en Colombia cartas inéditas de Gabriel García Márquez

Cartas inéditas de Gabriel García Márquez, fechadas entre 1956 y 1978, reveladas por el diario local El Espectador, focalizan hoy la atención del ámbito cultural en Colombia.

“Los secretos de la correspondencia perdida de Gabriel García Márquez”, titula una nota este lunes de la emisora Blu Radio de Colombia acerca de las 50 cartas que el Nobel de Literatura escribió a su amigo personal Guillermo Cano.

“No seré otro escritor de corbata”, le confesó a Cano, exdirector de El Espectador, asesinado en 1986 por los sicarios del narcotraficante Pablo Escobar.

Gabo había trabajado como redactor del Espectador en la década del 40 y en los 50 y seguía colaborando con ese medio como corresponsal desde Europa, desde donde le enviaba escritas a mano o mecanografiadas las cartas que acaban de salir a la luz y que guardaba celosamente la viuda de Cano, Ana María Busquets.

En la histórica correspondencia el ya fallecido escritor colombiano deja ver su rechazo a los cargos públicos, su posición política en relación con la actualidad de su país y su pasión y compromiso raigal con la literatura.

“He dicho varias veces, y se ha publicado, que no acepto puestos públicos ni subvenciones de ninguna clase, que nunca he recibido un centavo que no me haya ganado trabajando con la máquina de escribir”, dijo cuando le ofrecieron ser ministro o cónsul de Colombia en Barcelona, durante el gobierno de Carlos Lleras Restrepo (1966-1970).

“No puedo ponerme al servicio del gobierno de mi país, y no por su soberbia dogmática, ni por el machismo vengativo con que quiere tener manos arriba a los estudiantes, ni por sus explosiones de rabia que retumban en el exterior con un estruendo mayor que el de sus buenas obras”, comentó.

“Sino, añadió, porque estoy en desacuerdo con el sistema entero a todo lo largo y a todo lo ancho y a todo lo profundo de su estructura anacrónica”.

“No seré, pues, otro escritor de corbata: ya no la uso ni en la vida real. Puedo servir a mi país sin servir a su gobierno y sin servirme de él, y en la única forma desinteresada en que puedo hacerlo: escribiendo”, sentenció Gabo.

También eludió escribir para premios coyunturales, como el promovido por la multinacional Esso, que en su opinión solo alentaba a los malos escritores, porque los buenos “escriben de todos modos”.

Del boom de la novela latinoamericana entonces, le comentó a su amigo Cano: “es considerada en estos momentos como la más interesante del mundo”.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas