Economía

Washington da su brazo a torcer y acepta una tregua en la guerra económica con China

El evento más significativo de la cumbre del G20 acaeció al cabo de una cena de Xi y Trump con sus respectivos acompañantes. Se acordó que se dejará de lado por 90 días el incremento de tarifas planeado para enero por EUA a cambio de masivas compras de soya y otros productos de parte de China a fin de mejorar a favor de los EUA la balanza comercial entre los dos países. Este resultado representa una clara derrota para Washington, quien se ha visto forzado por las circunstancias a disminuir el empuje de su ofensiva. ¿Cuáles hechos estan detrás de este cambio de curso de la Casa Blanca?

1) Para mediados de octubre las ventas de los productores de soya norteamericanos había declinado 94% con respecto a la cosecha del año pasado.

2) Hace varios días General Motors (GM) anunció el cierre de 5 plantas y el despido de 8 mil trabajadores en los EUA. La prensa tradicional (real partido de oposición a Trump) adjudicó de inmediato este hecho al aumento de los costos de producción inducidos por las tarifas al aluminio y el acero. Esto no es correcto. La realidad es que las plantas a cerrarse han dejado de arrojar ganancias ya que producen carros pequeños y sedans, cuyas demandas han caído debido a la preferencia de los consumidores por pickups y SUVs inducida por los bajos precios de la gasolina. Además, ante la competencia que asoma en el horizonte proveniente de los carros eléctricos y autónomos, GM tiene que invertir en nuevas tecnologías a fin de no ser excluida de esa porción del mercado de automóviles. GM continúa reportando pingües ganancias gracias a la venta de pickups y SUVs. Trump es vulnerable al giro interpretativo que la prensa da a este evento, ya que la recuperación de los empleos en la manufactura constituyó desde el inicio de su campaña presidencial una de las promesas más importantes.

3) Wall Street experimentó una baja sensible que eliminó gran parte de la ganancia que había exhibido desde principio de año. No alcanzó el nivel de una real corrección, pero de nuevo, la prensa atribuyó el evento a la incertidumbre generada por la guerra económica desatada contra China por Trump.

4)La Reserva Federal parece encaminada a continuar su programa de aumento de la tasa de interés. Sin embargo, el último anuncio del gobernador de la Reserva dejó entrever que proseguir con el curso planeado puede reconsiderarse si la economía da señales de debilidad, pero la acción a tomar de la Reserva no está 100% definida. La realidad es que la aceleración de la inflación es muy poco probable. La diferencia entre el rendimiento de un bono del Tesoro a 5 años protegido de la inflación y otro sin tal protección ha caído a 1.74 de 2.04 que era a principios de octubre.

5)El ruido proveniente de la investigación sobre la conexión de la campaña de Trump con Rusia subió varios decibeles precisamente antes del inicio de la reunión del G20. El potencial efecto negativo de esto radica en la incertidumbre que levanta en las expectativas de los agentes económicos la posibilidad de un impeachment, ahora que los demócratas controlarán la Cámara de Representantes a partir de enero. La admisión de haber mentido de parte de Michael Cohen, el ex abogado de Trump, no aporta nada que pruebe colusión entre la campaña de Trump y Rusia (y por ello un impeachment exitoso no esta a la vista), pero la prensa agita el tema dando a los demócratas material para obstruir las iniciativas de la Casa Blanca.

Debilidades de la estrategia de la casa blanca

El forzado cambio de rumbo de la postura de Trump en su guerra económica con China ejemplifican dos de las debilidades de EUA en esta confrontación con Pekín.

Existe un error generalizado consistente en creer que la guerra económica de Trump contra China tiene que ver exclusivamente con el déficit comercial. *El real asunto en disputa es la transferencia de tecnología.* El propósito de Trump es detener el avance de China hacia el establecimiento de su hegemonía en las 10 áreas de alta tecnología definidas en la estrategia *Made in China 2030*. Si China es exitosa en ese proyecto de largo plazo, no es sólo la hegemonía económica de EUA la que esta en riesgo, sino también la hegemonía militar que está intrínsecamente ligada a las esferas tecnologicas que China se propone hegemonizar. A lo que Trump apunta es a un cambio fundamental en la dinámica de funcionamiento de la economía China. China por su parte sabe que la continuación de su dependencia de la tecnología occidental castraría su desarrollo pleno, mantendría un obstáculo permanente a su soberanía y una debilidad estratégica susceptible de ser explotada por Occidente en cualquier momento. El serio problema que Trump está enfrentando es que el enemigo mayor para obtener su objetivo es el tiempo. La victoria tiene que ser alcanzada en corto plazo, ya que de no ser así dos factores empiezan a conspirar contra sus planes.

1) El primero es el poco margen de maniobra que permite el daño que han de recibir los sectores a ser afectados por la guerra comercial. El ejemplo más claro y el eslabón más debil son los productores agrícolas.

2) El segundo es el carácter crecientemente caótico y manifiestamente ineficiente del sistema de toma de decisiones colectivas de la sociedad norteamericana, esto es, la volatilidad de su sistema político. Este último factor es agigantado por la profunda división existente hoy en día en la sociedad norteamericana y por la perniciosa influencia de una prensa controlada por intereses puramente corporativos y desconectada de una porción significativa de la población. Es obvio que esté último factor no existe en la China de hoy. Su sistema de toma de decisiones colectivas es estable y unificado en torno a objetivos nacionales claramente identificados. Con relación al primer punto, si bien existen elementos a ser afectados por la guerra comercial en curso, la presencia del estado en gran parte de la actividad económica, la historia reciente de la nación y su entramado cultural permiten a la sociedad china tolerar dificultades imposible de ser sobrellevadas por la sociedad norteamericana, donde la primacía de lo individual, fundamental en su base social, está hoy inflada en extremo. Esto coloca a China en una posición que le permite tener a su disposición un horizonte temporal mucho más dilatado que el que tienen la sociedad norteamericana, dificultando sensiblemente los planes de Trump.

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