Opinión

Rosa Luxemburgo y la revolución alemana (IV)

Por espacio de 30 años, la táctica de la socialdemocracia alemana tuvo su expresión en la frase “die alte bewahrte Taktik” (la táctica tratada y probada). ¿Cuál era el sentido de esa sonora expresión de pragmatismo político?

Cuando se observa el contexto histórico de la época (entre 1890 hasta 1914), sobre todo, después del aislamiento de la Comuna de Paris (1) y las experiencias también fatales, en términos de víctimas, de los experimentos anarquistas, la historia de la lucha de clases en Europa tiene el sello distintivo de la socialdemocracia alemana.

La táctica tratada y probada parecía apoyarse en la introducción escrita por Federico Engels de la nueva edición alemana del texto de Carlos Marx titulado Las Luchas de Clases en Francia 1848-1850 en la que Engels apreciaba de manera optimista el crecimiento cuantitativo de los votantes alemanes que favorecían a la socialdemocracia. (2)

Su optimismo se expresaba así: “Todas la intervenciones gubernamentales han sido inútiles (refiriéndose a los intentos de los gobiernos alemanes de frenar la popularidad de las ideas socialistas, mis itálicas, LS.). Podemos contar aun hoy con dos millones y cuarto de votos.

“Si continuamos de esta manera, para finales de siglo conquistaremos la mayor parte de las clases medias de la sociedad, la pequeña burguesía y los pequeños campesinos y convertirnos en un poder decisivo en esta tierra, ante el cual tendrán que doblegarse otros poderes, les guste o no.

“Para mantener este crecimiento sin interrupción hasta que el mismo vaya más allá del sistema de control gubernamental, sin malgastar esta fuerza de choque que crece a diario en una guardia avanzada, sino mantenerla intacta hasta el día decisivo, esa es nuestra principal tarea”.

La práctica de censurar textos era muy utilizada por los líderes revisionistas y centristas de la socialdemocracia alemana. Eran también astutos a la hora de seleccionar la manera de usar una frase conveniente. Y esta de Engels, con su énfasis en lo cuantitativo, era perfecta: reclutar la mayor cantidad de miembros, educar la mayor cantidad de obreros, ganar la mayor cantidad de votos, impulsar la nueva legislación social…

De todas maneras, la realidad de la época parecía darle la razón a Bebel, Vandervelde, Adler y otros pragmáticos socialdemócratas que elevaron el texto de Engels a nivel de las Sagradas Escrituras. En cada elección en la que participaba el Partido Socialdemócrata Alemán, los votos se multiplicaban. Para las elecciones del Reichstag de 1912, el PSD capturo un tercio de los votantes alemanes. Las organizaciones obreras crecían en fuerza e influencia. Se aumentaban los sueldos, la pobreza iba en descenso…

El contexto internacional de la preguerra era el reflejo del boom internacional del capitalismo que se manifestaba en la reducción del ejército de reserva en Europa (ejército de desempleados, mis itálicas, LS) sobre todo a través de la emigración y la creciente superexplotacion de los países coloniales y semicoloniales.

Para inicios del siglo veinte, los recursos que habían alimentado la ligera atenuación de la lucha de clases en Europa estaban comenzando a desaparecer. En consecuencia, la agravación de las contradicciones sociales entro en la agenda. Se iniciaba una etapa caracterizada por las guerras interimperialistas, las luchas de liberación nacional, las guerras civiles y los intentos de demoler el estado burgués. Iniciaba la era de las revoluciones socialistas.

Es, en este marco, que la táctica tratada y probada perdía todo su sentido y se convertía en una trampa organizativa para los objetivos revolucionarios de la clase obrera europea. La gran mayoría de los teóricos marxistas de la época no entendió la necesidad del viraje organizativo necesario: la creación de una herramienta política revolucionaria capaz de derrocar el capitalismo en los países avanzados de Europa.

El mérito de Rosa Luxemburgo es el de haber entendido que era necesario un cambio fundamental en la estrategia y la táctica del movimiento obrero en los países de Occidente con el advenimiento de la época imperialista. La Revolución Rusa de 1905 le permitió comprender la necesidad de nuevos instrumentos de combate como la huelga de masas y la insurrección armada.

Los cambios internos que se estaban produciendo en el sistema capitalista en el siglo XIX no eran ignorados por los principales teóricos socialistas de la época. Basta señalar el texto Capital Financiero de Hilferding donde analiza la aparición de los carteles, los trusts y monopolios. Lenin, también lo haría en su obra El imperialismo: etapa superior del capitalismo.

En la Conferencia Internacional de Stuttgart de la Segunda Internacional, las sospechas de Lenin y de las secciones polaca, holandesa, belga e italiana con respecto a las concesiones de Kautsky a los revisionistas del PSD aumentaron, especialmente en cuanto al método para enfrentar la guerra imperialista.

El oportunismo electoral y los bloques tácticos con la burguesía liberal en Bélgica, Alemania y Francia fueron sometidos a una fuerte crítica al interior de la Segunda Internacional. Sin embargo, la táctica tratada y probada, el evangelio organizativo y político del revisionismo no fue sustituido por una nueva estrategia y táctica revolucionaria.

Notas:

(1)Comuna de Paris de 1871: Fue uno de los grandes acontecimientos revolucionarios de la historia. En ese año, el proletariado parisino le levantó en armas para derrocar el poder establecido, formar sus propios órganos de gobierno y reemplazar el estado monárquico y burgués. Se declaró la ciudad de París independiente, libre y dueña de sí misma. Se le conoce como el primer intento de revolución socialista de la historia. Fue reprimida cruentamente con un saldo superior a las 30,000 víctimas, una muestra evidente de que la burguesía no cree en la democracia cuando se trata de sus intereses.

(2) Engels le escribió a Kautsky el primero de abril de 1895: “Veo que un extracto de mi Introducción ha aparecido en Vorwarts hoy (Adelante, en alemán, LS) reimpreso sin mi autorización y organizado de tal manera que aparezco como nada más que un apacible amante de la legalidad a toda costa. En consecuencia deseo que una versión no censurada de mi Introducción sea publicada en el Neue Zeit (Nuevos Tiempos, periódico de la socialdemocracia alemana, LS) de forma tal que esta vergonzante impresión sea eliminada”. Kautsky y Bebel, no complacieron al viejo revolucionario. La corrección la haría la Tercera Internacional en 1918, en justo reconocimiento a las cualidades revolucionarias del compañero de luchas de Carlos Marx.

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