Hablan los hechos

RD se prepara para aprovechar una mayor atención de Estados Unidos a la región

Tradicionalmente, Estados Unidos no ha tenido a América Latina como una prioridad en sus políticas internacionales.

Empero, desde que el entonces presidente de esa potencia, James Monroe, proclamara la famosa doctrina de «América para los americanos», quedó clara la intención de imponer su influencia geopolítica.

Aquella advertencia emitida por el año 1923 estaba dirigida a las potencias europeas para que respetarán la hegemonía norteamericana.

No obstante como dijimos, Estados Unidos ha descuidado históricamente el trato a América Latina, región que algunos estudiosos se atreven a describir como «el patio trasero», del Coloso del Norte.

Pero es indudable la importancia de los vínculos económicos, sociales, culturales, estratégicos y de toda índole entre Estados Unidos y Latinoamericana.

Para muestra, baste subrayar que en cuanto al comercio, uno de cada cuatro dólares generados por Estados Unidos proviene de esta región.

Pero en muy pocas ocasiones, Estados Unidos ha implantado políticas que tiendan a promover el desarrollo de sus vecinos de manera sostenida.

Se recuerda el Plan Colombia, impulsado por el presidente Bill Clinton, y también la política de promoción del Libre comercio por parte de Georges Busch hijo.

Esas políticas resultaron positivas, pero no han sido una constante de los gobiernos norteamericanos.

La gestión que preside Donald Trump actualmente convoca a América Latina a seguir su política internacional, sobre todo respecto a México, Venezuela y Cuba.

También, Trump exige a abstenerse o ralentizar cualquier vínculo de estos países de la región con China, la potencia asiática en plena expansión.

Finalmente, el tercer punto que denota los propósitos de Trump, es que Latinoamericana asuma mayores cuotas de responsabilidad en los conflictos con el Norte. Como, por ejemplo, que México pague el muro que proyecta para la frontera entre ambos os países.

Sin embargo, las políticas regionales de Estados Unidos podrían variar con cierto margen en favor nuestros países.

La primera señal sería el encuentro recién desarrollado en La Florida, donde Trump compartió con los líderes de Las Antillas.

Sin duda, es una reacción estadounidense al intenso activismo de China, cuyas máximas autoridades mantienen un itinerario de giras frecuentes a Latinoamericano.

El presidente estadounidense, Donald Trump, se reunió en Florida con el presidente Dominicano, Danilo Medina, y otros mandatarios del Caribe

El encuentro fue para fortalecer la cooperación en seguridad y enfrentar el avance de China en la región, de acuerdo a un comunicado de la Casa Blanca.

Se realizó en Mar-a-Lago, la mansión del presidente Trump en Palm Beach, al sureste de Florida.

También participaron el presidente haitiano, Jovenel Moïse; el primer ministro de Jamaica, Andrew Holness; de Santa Lucía, Allen Chastanet, y el de Las Bahamas, Hubert Minnis.

Entre los funcionarios que acompañaron a Trump y la primera dama, Melania Trump se encontraban el jefe de gabinete interino, Mick Mulvaney; el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, y Jessica Bedoya Hermann, directora para Asuntos de Centroamérica y el Caribe del Consejo Nacional de Seguridad.

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