Opinión

El mundo se encuentra en medio de una atmósfera cargada por la retórica de la guerra que podría dar lugar a conatos de conflictos bélicos en la estratégica región del Golfo Pérsico, lo que podría impactar adversamente en el desempeño de la economía global.

El Complejo Militar-Industrial (CMI) continúa mostrando su incidencia en las determinaciones económicas de Estados Unidos. Durante la gestión de la Administración Trump y sobre todo tras la ruptura del acuerdo nuclear que estaba vigente con Irán (2015) y el reforzamiento de las sanciones comerciales impuestas a Teherán que limita su capacidad exportadora petrolera, el mundo observa cómo se produce un reforzamiento del lenguaje militar.

Armas de todo tipo por un monto que superará los 8 mil millones de dólares serán vendidas por EE.UU. a Arabia Saudita (también a Emiratos Árabes y Jordania) supuestamente para contener la “amenaza iraní” en la región del Golfo Pérsico.

Ahora bien, las armas no se comen, sino que destruyen riquezas y vidas humanas, lo que debería inducir a los hacedores de políticas públicas de los diversos países del mundo a privilegiar la economía civil en lugar de incentivar el incremento de la economía militar. Pero lo cierto es que Los conflictos geopolíticos que suelen desatarse en diversas regiones del globo terráqueo suelen estimular el aumento de los gastos militares.

Y a juzgar por los recurrentes aprestos militares de EE.UU. el apoyo a las iniciativas del CMI podría aumentar dentro de un nuevo escenario geopolítico donde se alimenta la carrera armamentista global, impactando adversamente sobre el ciclo económico global, frenando así la marcha de la economía civil.

Por la estratégica zona del estrecho de Ormuz (donde Irán podría controlar el paso de buques tanqueros) se transporta cerca del 20 por ciento del comercio petrolero mundial.

La Administración Trump ha dispuesto una serie de sanciones económicas contra la economía iraní, creándole serias dificultadas a la venta de su petróleo, a tal punto que ese país ha expresado que si no puede vender su petróleo ningún otro país podrá hacerlo usando el estrecho de Ormuz.

El reciente envío de barcos de guerra a la zona dispuesto por el Pentágono ha creado una atmósfera de tensión. El comandante de la división aeroespacial iraní, Amirali Hajizadeh ha revelado la capacidad bélica de Irán para enfrentar un posible ataque norteamericano a sus dependencias militares.

Un profesor investigador de la Universidad de Teherán, Mohammaha Marondi, ha dicho: “Ni la inteligencia ni los militares estadounidenses quieren una guerra, ellos conocen las capacidades de Irán y saben que esto llevará a un desastre económico en toda la región”.

Pero lo cierto es que la economía mundial está siendo afectada no sólo por la guerra comercial que se libra Estados Unidos entre China y otros importantes países que ejercen influencia en el desempeño de las relaciones económicas internacionales, sino por la volatilidad (vaivenes o variaciones) que ya se registra en los precios del petróleo.

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