Opinión

Abordar el tema del Riesgo País induce a interpretar el contexto del ámbito financiero que incide en la economía, cuyas consecuencias se reflejan en la dinámica crediticia y cambiaria, en particular, la devaluación. Por tales razones, el concepto de riesgo país involucra la probabilidad de que un país, emisor de deuda, sea incapaz responder a sus compromisos financieros, en capital e intereses, en los términos contractuales.

En ese contexto el Riesgo País es un índice que intenta medir el grado de riesgo que entraña un país para las inversiones extranjeras. Por igual, éste establece el costo de endeudamiento que enfrenta el gobierno.

En esa línea de análisis, asociado a la capacidad de pago de un país, se sustentan factores de orden económico y político, que modifican el rumbo del Riesgo País. Entre estos factores se destacan la inflación, devaluaciones sistemáticas de la moneda local, el coeficiente de la deuda pública, la fortaleza bancaria, la estabilidad macroeconómica y la estabilidad política.

Bajo ese enfoque se entiende que, mientras más alta sea la calificación de Riesgo País, mayor va a ser el costo de endeudamiento, y mientras mayor sea este costo, menor va a ser la maniobrabilidad de la política económica, lo que se traduce en una elevación del mismo riesgo país. Tambien, un elevado Riesgo País influirá en las decisiones de inversión, lo que determinará un menor flujo de fondos hacia un país determinado.

A la Luz de la razón para los países de economía emergente y que están integrados a los mercados financieros globales, el Riesgo País se ha convertido en una variable fundamental, ya que sirve como indicador de la situación económica, así como de las expectativas de las Calificadoras de Riesgo con respecto a la evolución de la economía en el futuro. En adición, el deterioro de la solvencia fiscal del gobierno combinado con un empeoramiento de la productividad futura, esperada por el sector privado, es desastrosa y construye un cuadro desalentador del Riesgo País. Hay que destacar que, el Riesgo País básicamente indica la desconfianza de los mercados en la capacidad del Estado de hacer frente a sus deudas y obligaciones, pero día a día varía guiado por otros factores, que finalmente son los que influyen en esa capacidad de pago. En tal virtud, el Riesgo País descansa en el riesgo económico, que está condicionado por el debilitamiento de la economía, tanto en lo externo como interno, y por el riesgo político, asociado con la debilidad institucional, violación a la norma Constitucional, instauración del autoritarismo, deterioro de los índices de democracia y transparencia de los procesos electorales.

Para el Riesgo País es fundamental el clima de estabilidad política, condicionado a mitigar cambios abruptos en la esfera del Estado, la actitud de los ciudadanos, los movimientos políticos y sociales, que se convierten en un factor de riesgo. En esa misma dirección, influyen los patrones de crecimiento económico y la volatilidad del mismo, ya que afecta su nivel de riesgo y gestan su incubación.

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