Opinión

El PLD y las presidenciales

La reunión del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) para escoger los precandidatos a la presidencia de la República, ha traído (como era de esperarse después de la luchas estresantes entorno a “tocar” o no la Constitución) expectativas cargadas de impaciencia mórbida, que en horas se disolverán sin dejar libre la ansiedad que acompañará una nueva etapa con caducidad el seis de octubre.

El segundo episodio de uno de los capítulos más pedregosos en la historia del peledeísmo desde su concepción, desarrollo y ascenso al poder, tendrá nuevo cariz mañana, a consecuencia de los resultados que abrirán paso a un tercer escenario que apuntará a un match en cuadrilátero con contendor externo, en el que los puñetazos podrán descargar la potencia que sea capaz de producir la inteligencia morada en conjunción con la vocación de poder aquel seis de octubre.

Pero mientras el reloj se acerca, con la sofocante segundera que golpea al tiempo mientras defeca estelas de pretéritos segundos, los ambientes se atestan de rumores alimentados por el miedo, los deseos marcados por intereses que van desde la preservación del partido, hasta el instinto depredador, orientado hacia la “corporativización” con fines privatizadores e instrumentalización de la formación política que ya conciben como patrimonio personal.

Los rumores no corren solos, van acompañados de intrigas fabricadas en frías oficinas, patios o balcones con tufo a bares, donde los intrusos, amarrados con algunos alumnos del boschismo, que se han empañado en desdibujar la escuela que creó el Maestro para cultivar el pensamiento de la pureza política como valor al servicio de la colectividad, conspiran con sordas tramas que no impactan tanto en el temperamento social, como lo hizo aquel episodio en el que se advertía sobre el asedio a la Carta Magna.

Y no puede ser menos de ahí, pues en medio de la fragilidad del sistema de partidos políticos, el que hegemoniza (por puro respaldo popular y gravísimos errores de los contrarios) concentra toda la atención del país, pues por su peso, es el epicentro del activismo político que marca la vida económica, social y cultural de la sociedad.

Esta realidad factual nos lleva a concluir que en torno a estas andaduras moradas se mueven toda suerte de acciones, que llegan desde todas las clases y sectores de clase, que presionan desde afuera y desde adentro para que los resultados del ejercicio de este sábado se inclinen a favor de lo que cada cual representa. Y en ese punto, la inteligencia peledeísta apostará al interés colectivo del partido, en alianza con las fuerzas del pueblo y la sociedad que evitó con firmeza el quiebre de la institucionalidad democrática.

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