Hablan los hechos

Análisis económico de las guerras comerciales

Según la teoría del comercio internacional, un escenario de guerra comercial se interpreta como una situación en la cual dos o más países favorecen medidas para restringir las importaciones del otro país, cuya finalidad es proteger la industria y producción local. La incubación de las guerras comerciales se origina cuando un país aumenta sus aranceles a las importaciones por lo que los productores de los bienes afectados por el incremento en las tarifas de aranceles, en los países exportadores, se ven perjudicados porque sus productos se encarecen en el país que inició la guerra comercial.

En ese contexto, una guerra comercial genera una situación en la cual dos o más países adoptan medidas para restringir el comercio internacional, por lo que el incremento de los aranceles se aplica mutuamente. Pero resulta que la guerra comercial provoca que en represalia, o para proteger a economía local, el país afectado aumente sus aranceles a los productos que se importan del primer país, el que inició la guerra comercial, lo cual se pone en marcha si se produce un escalamiento de aumento de tarifas y otras barreras comerciales no arancelarias.

Es importante destacar que una guerra comercial puede conducir a que un país entre a niveles de proteccionismo mucho más altos que los iniciales, concepción esta que es inverosímil a la promoción de los esquemas comerciales de integración y globalización predominantes. En adición, las guerras comerciales utilizan instrumentos que no tan solo son de corte arancelario, sino que también se pueden utilizar el sistema de cuota y los subsidios a los productores, lo que permite que estos operen con menores costos y sean más competitivos de manera artificial.

Una interpretación de este enfoque se entiende mejor si se recurre a la teoría económica tradicional, la cual sostiene que, bajo el libre comercio, los países producirán más bienes en los que tienen ventajas comparativas. Pues esto significa que un agente económico tendrá ventajas comparativas cuando puede producir un bien o servicio con un costo de oportunidad menor que sus competidores.

Al aplicar esos criterios a la situación actual de impulso de la guerra comercial que involucra a las dos potencias económicas mundial, se puede inferir que, tanto China como EE.U, se benefician de manera mutua del comercio internacional. Sin embargo, existen múltiples motivos por los cuales estos gigantes de la economía mundial han decidido incrementar las barreras comerciales y comenzar una guerra comercial, los cuales pueden ser de orden político o por disputa de los espacios geoeconómicos.

Para que se tenga una idea más clara de lo pernicioso de la guerra comercial entre los dos gigantes del comercio mundial, solo hay que puntualizar que China es el principal socio comercial de EE.UU, cuyas exportaciones representaron un 7% en el 2018. Sin embargo, los flujos comerciales de este país a EE.UU sufrieron una contracción de un 9% en el primer trimestre de 2019, lo que pone de manifiesto que la guerra comercial está comenzando a afectar de manera significativa, más aun, se calcula que las tasas arancelarias impuestas a una amplia gama de importaciones, desde acero hasta lavadoras, cuestan a las empresas y consumidores de EE.UU. unos US$3.000 millones mensuales en impuestos adicionales y que otros US$1.400 millones se han producido en pérdidas relacionadas con el descenso de la demanda.

La guerra comercial de EE.UU con China ha recobrado intensidad luego que recientemente la administración Trump ha tomado la decisión de imponer un arancel del 10% sobre otros US$300.000 millones de importaciones de China, lo cual se interpreta como un perjuicio adicional a los consumidores, productores y trabajadores estadounidenses. Sin lugar a dudas, esto más bien son señales irrefutables del avanzado camino erróneo transitado que es muy desfavorable a la expansión de un comercio justo para todos.

La guerra comercial entre los gigantes del comercio global tiene consecuencias desbastadora para la economía mundial ya que la misma ha generado el incremento de una carga arancelaria mutua. Pues solo hay que recordar que en junio del 2018, EE.UU amenazó con imponer aranceles de 25% a productos chinos por valor de 50.000 millones de dólares, con el fin de reducir el déficit comercial, mientras que China aplicó múltiples aranceles a las mercancías de EE.UU por valor de 60.000 millones de dólares, decisiones estas que pusieron en marcha una nueva oleada de restricciones mutuas entre las dos potencias mundiales.

La guerra comercial entre EE.UU y China ha impactado de manera negativa el campo de las tecnologías y las grandes empresas de ambos países. En tal sentido, una de las mayores perturbaciones en este ámbito se produjo cuando se incluyó el gigante tecnológico chino Huawei en el paquete negro implicando esto paso que varias compañías grandes cesaran la cooperación con Huawei, incluida Google.

La guerra comercial entre las dos potencia de la economía global es desastrosa por que la misma ha tenido como consecuencia una reducción significativa del crecimiento económico mundial. En efecto, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha pronosticado que el crecimiento económico en China y EE.UU puede ser en promedio un 0,2-0,3% más bajo será en 2021 y 2022, si los países no dejan de imponer los aranceles que quebrantan la previsión del crecimiento económico mundial puede ser peor.

Tambien hay que poner de relieve que los flujos internacionales de capital juegan un papel fundamental en las economías modernas, por lo que las guerras comerciales tienden a incorporar, además de barreras comerciales, barreras para los flujos de capital que crean altos riesgos en los mercados financieros. Por tales razones, los países que tienen bajas restricciones a la inversión internacional suelen exigir a sus pares que también reduzcan las barreras, de ahí que algunos inversionistas tienen el temor que se produzca una guerra de divisas entre EE,UU y China después que este último ha permitido que el yuan se devaluara por debajo de un nivel simbólico clave.

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