Opinión

Agosto tiene para el autor de esta columna, en términos de ciudadano del país, un recuerdo permanente e inolvidable, no solamente porque estamos obligados a magnificarlo siempre, como el mes en que se inició ¨La Guerra de La Restauración¨, que es la gran Epopeya dominicana, sino también en el orden personal y emotivo, en lo más profundo de nuestro corazón, está el recuerdo de Clemencia Félix de Gutiérrez, que llegó a la vida el 27 de agosto de 1914. Ella fue una mujer excepcional, inteligente, hermosa, valiente, enérgica, coherente y hacendosa. Una mujer que inspiraba respeto y admiración, porque así la recordaban y la recuerdan, infinidad de personas, mujeres y hombres de las comunidades en las que vivió como compañera de nuestro padre, como oficial comandante del Ejército Nacional.

Agosto también lo recordamos porque, a las 12: 00 m el día 1ero. de ese mes, en 1943, fue fundada en Bonao hoy capital de la provincia Monseñor Nouel, la emisora ¨La Voz del Yuna¨, que se convertiría años después en ¨La Voz Dominicana¨, a la que se sumó una emisora de televisión, con un potente transmisor de 5 kilovatios, convirtiendo a la República Dominicana en el 3er país de hispanoamérica después de México y Cuba, en tener una emisora Televisiva. La fundación de la televisión fue en 1952, y el edificio que se construyó en la ciudad capital, fue dirigido en términos de ingeniería por destacados profesionales de la RCA estadounidense. El responsable de la fundación de este Palacio Radio-Televisor, fue desde su principio hasta muchos años después, una obra de José Arismendy Trujillo Molina, alias Petán, hermano de Rafael Leónidas Trujillo Molina, a quien el autor de esta columna ha biografiado en un libro titulado ¨Trujillo: Monarca Sin Corona¨. En este extraordinario complejo radio-televisor, se presentaron los artistas de hispanoamérica más famosos durante un largo periodo de tiempo; el único que no se presentó por no aceptar la invitación, fue el mexicano Jorge Negrete, que era un crítico severo de la dictadura de Rafael Trujillo Molina.

El 16 de Agosto conmemoramos también el inicio de ¨La Restauración de la República¨, iniciada en 1863 en el ¨Cerro de Capotillo¨; el autor ha calificado a este extraordinario episodio militar y político como ¨La Gran Epopeya del Pueblo Dominicano¨; proceso en que una nación con apenas 170 o 180 mil habitantes, mujeres, hombres y niños, hicieron morder el polvo de la derrota a la ocupación que había ejecutado el reino de España, auspiciada dirigida y ejecutada, en un acto de traición imperecedero por Pedro Santana, el más grande traidor en la historia de nuestro país. Debemos recordar también, hoy y siempre, entre muchos héroes y próceres de ese Episodio, los más distinguidos como fueron Pedro Pimentel, José María Cabral, Benito Monción, Santiago Rodríguez, Fernando Arturo de Meriño, Ulises Francisco Espaillat y Pepillo Salcedo. Tener muy presente que, de los héroes y próceres de La Restauración, el que más se destacó a partir de entonces en lo que llamamos la Segunda República, fue Gregorio Luperón, joven de apenas 22 años, nacido en Puerto Plata, que fue un adalid incuestionable en la guerra contra España, e inmediatamente después el motor y dirigente, junto a Pedro Pimentel y José María Cabral de ¨ La Guerra de los Seis Años¨.

Por esas razones en síntesis expuestas, y en un momento tan delicado como el que vive esta nación, que ha dado los ejemplos de dignidad y valentía más sobresalientes y hermosos en la historia de América y el mundo, debemos tener presente siempre y dar gracias por el reconocimiento emotivo y justo que le hizo Fidel Castro Ruz: ¨Pueblo Legendario, Veterano de la Historia y David del Caribe¨.

últimas Noticias
Noticias Relacionadas