Opinión

Con notorios obstáculos sobre su desempeño el comercio mundial podría cerrar el año 2019 con un balance conservador, al decir del director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el brasileño Roberto Azevêdo.

Al efecto, el citado gerente comercial multilateral ha expresado: «Teniendo en cuenta que las tensiones comerciales van en aumento, nadie debería sorprenderse de estas perspectivas. El comercio no puede desempeñar plenamente su función de impulsor del crecimiento ante niveles tan elevados de incertidumbre”.

La OMC prevé que el volumen del comercio mundial de mercancías podría situarse al cierre de 2019 en una tasa de crecimiento del 2,6 por ciento, con mayor movimiento en los países emergentes (que representan a los países subdesarrollados con mayores niveles de avances económicos), aunque en términos absolutos las economías industrializadas serán las más dinámicas. Y las razones resultan obvias.

El comercio internacional es un instrumento de crecimiento económico, medido a través de la producción de bienes y servicios, pudiendo constituir también una vía para el desarrollo social de las poblaciones involucradas en los flujos de compra y ventas de mercaderías.

Pero hay que reconocer que no existe una relación directa entre el aumento de la riqueza material creada por el trabajo de la sociedad y el alcance de una efectiva distribución de los ingresos tendente a mejorar las condiciones de vida del ser humano.

Con mucho fundamento algunos investigadores económicos sostienen: “El comercio internacional, actividad propulsora del intercambio de bienes, servicios, capitales y tecnologías entre los países, es hoy por hoy el componente más representativo de la riqueza y el poder del mundo”.

Pero más allá del freno en la demanda mundial de bienes y servicios que se observa en la actualidad hay que agregar los aprestos proteccionistas que están ejecutando gobiernos de países desarrollados. Y es obvio que los campeones del proteccionismo comercial siguen siendo los países desarrollados.

Cuando un conjunto de países adopta políticas comerciales apoyándose en instrumentos que tiendan a crear trabas, dificultades al normal intercambio de bienes y servicios entre los países que concurren al comercio internacional, se estaría en presencia del establecimiento de barreras que perfectamente podrían encuadrar dentro del proteccionismo.

Los obstáculos al comercio se pueden apreciar tanto en los movimientos de exportación como en los de importación de bienes y servicios.

La historia del comercio internacional ha sido la historia de los obstáculos comerciales, en cuanto expresión de lucha competitiva entre las grandes economías del mundo o de éstas contra los países subdesarrollados.

La historia del comercio mundial demuestra que los países desarrollados han sido los campeones del proteccionismo. Ellos protegen, hasta más no poder, los intereses de sus productores y exportadores, en cambio cuestionan y se oponen a las medidas de apoyo productivo y comercial adoptadas por las economías subdesarrolladas. Cuestión de elemental lógica comercial.

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