Cultura

El horror en el cine no pasa por buenos momentos, la versión actual se ha despegado lo suficiente de miedos primarios como para asustarnos poco o nada. Sin embargo, de vez en cuando surgen fenómenos como Historias de Miedo para Contar en la Oscuridad (Scary Stories to Tell in the Dark), en donde Guillermo del Toro ha dejado su huella.

No existe oscuridad más siniestra que las insondables profundidades del ser humano. Afirma Stanley Kubrick este ser no nace bueno y la sociedad lo corrompe tal y como pensaba el bueno de Jean Jacques Rousseau. La maldad y la bondad coexisten en nosotros, así que es una responsabilidad individual el lado que escojamos.

En esta película sus realizadores siguen un patrón estilístico que a simple vista no presenta novedades, siendo su conjugación con los elementos dramáticos y narrativos los que aportan un interés profundo, un atractivo para esos espectadores que ven más allá de los sobresaltos, la sangre, los efectos especiales o el diseño ostentoso pero vacío.

Esta es la historia de una joven con horribles secretos, que transformó su torturada vida en una serie de historias de miedo, escritas en un libro que ha trascendido el tiempo, historias que se volverán reales cuando un grupo de adolescentes descubran el aterrador libro de Sarah.

La dirección del filme está a cargo de André Øvredal, el guion lo escriben Dan Hageman, Kevin Hageman, Guillermo del Toro, John August, Marcus Dunstan y Patrick Melton, basados en el libro de Alvin Schwartz. La producción es de Guillermo del Toro, contando con la actuación de Zoe Margaret Colletti, Michael Garza, Austin Zajur, Gabriel Rush, Kathleen Pollard, Gil Bellows, Javier Botet, Dean Norris, Lorraine Toussaint, Austin Abrams, Mark Steger, Stephanie Belding, Jane Moffat, Natalie Ganzhorn, David Tompa, y dura 111 min.

Un miedo muy social

Las iras y los resentimientos son el motor de los conflictos que se alargan en el tiempo, como es el caso de Sarah Bellows (Kathleen Pollard). El miedo a resolver asuntos personales crea traumas que solo enfrentándolos desaparecen, como le pasa a Stella Nichols (Zoe Margaret Colletti) y a Ramón Morales (Michael Garza). Los personajes que sobreviven o evolucionan son de hecho, aquellos que logran vencer sus miedos y resentimientos.

El director André Øvredal se decanta por el uso de las convenciones del género y montado en ese vehículo guía a la película por los meandros de los conflictos sociales de varias épocas, sean el capitalismo salvaje de fin del siglo XIX, la guerra de Vietnam, la histeria anticomunista, la discriminación racial o la contaminación ambiental.

La mano creativa de Guillermo del Toro se desliza desde la producción hasta el guión, para aportar sus ideas de múltiples capas con raíces en esa humanidad no tan bien intencionada. Los tratamientos de sus historias son catárticos porque cuentan con una base que se remonta al terror de las cuevas prehistóricas cuando el ser humano temía a las bestias, a sus congéneres y a los elementos de la naturaleza.

Una miríada de referencias dotan a Historias de Miedo para Contar en la Oscuridad de una riqueza estilística cuyo inteligente uso en su doble articulación de contexto epocal y estético potencia el eje temático y van desde las películas serie B, al mismísimo Stanley Kubrick o la presencia de La Noche de los Muertos Vivientes (Night of the Living Dead -1968- ).

La autoreferencialidad de este filme respecto a los personajes es una de sus cualidades más atractivas. Las consecuencias de sus actos no vienen de factores externos, lo que cada quien hace es lo que deviene en boomerang, es la monstruosa humanidad que nos presenta del Toro.

Øvredal se afirma en la dirección manteniendo un ritmo constante sin desviarse por los parajes de lo usual, con un manejo preciso del tema y de los tempos del universo tan particular que maneja el filme. Este producto terrorífico le debe su consistencia a la mano firme y conocedora del realizador.

El equipo actoral cumple dentro de los parámetros del cine de este género, sacando algunos cuerpos de ventaja Zoe Margaret Colette como Stela Nichols, que concentra la atención entre ese grupo. La coralidad es una norma que se cumple y aquí apunta a sostener el andamiaje dramático.

El registro

La película está impregnada del hecho literario aunque no necesariamente por salir de las historias de Alvin Schwartz. Aquí el proceso escritural es por un lado, catarsis o terapia espiritual y por el otro, una profunda relación entre literatura, la vida y el arte de escribir en tanto medio de expresión que es afectado por la humanidad creativa y a su vez toca al receptor por las mismas reflexiones que suscita.

Historias de Miedo para Contar en la Oscuridad (Scary Stories to Tell in the Dark), es un buen producto del género de terror en la que su realizador André Øvredal, junto al guionista y productor Guillermo del Toro construyen un relato cinematográfico donde los monstruosos seres de su universo conviven con una cotidianidad social compleja y oscura.

Humberto Almonte
Productor y Analista de Cine.-

Noticias Relacionadas