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China deploró y rechazó en ONU las críticas de Occidente y Estados Unidos al plan antiterrorista adoptado hoy en la región autónoma Uygur de Xinjiang, al denunciar que así buscan desacreditarla con fines políticos.

El ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, aseguró que la aplicación desde hace tres años de medidas preventivas permitieron anular por completo las acciones extremistas en dicha zona.

Dicho programa -especificó- se implementa de conformidad con la ley y garantiza la protección de los derechos humanos de los casi 25 millones de habitantes de Xinjiang.

Según indicó, la iniciativa es efectiva y fructífera, y constituye una importante contribución de China a la lucha contra el terrorismo.

Añadió que todos los visitantes extranjeros a esa región reconocieron y hablaron positivamente sobre su aplicación.

Wang Yi ofreció estas declaraciones al intervenir este miércoles ante una reunión abierta del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la cooperación antiterrorista.

En reiteradas ocasiones, el Gobierno chino defendió los programas educativos desarrollados en centros de dicho territorio -con fuerte presencia de musulmanes- para instruir en el dominio del idioma, conocimiento legal y técnicas profesionales a individuos instigados, vinculados, coaccionados y atraídos por actividades terroristas y extremistas.

Sin embargo, altos funcionarios y medios occidentales de prensa en los últimos tiempos divulgan materiales donde critican la apertura y funcionamiento de dichas instalaciones.

A fines del año pasado, la Oficina de Información del Consejo de Estado (Gabinete) aseguró en un documento que protege y fomenta el desarrollo cultural de las distintas etnias que conviven en la región autónoma desde épocas antiguas.

De acuerdo con el texto, desde la fundación del país como República en 1949 se otorgó gran importancia a documentar y conservar las tradiciones y costumbres de esos grupos poblacionales, así como su transmisión de una generación a otra.

«El Gobierno chino ha fortalecido la transformación creativa y el desarrollo innovador, animado a estos grupos étnicos a aprender las lenguas hablada y escrita de otros, impulsado los intercambios y la integración, respetado su libertad religiosa y trabajado para desarrollar sus sectores culturales», indicó.

El denominado libro blanco también citó los esfuerzos por modernizar esas culturas nativas, estrechar los contactos con países extranjeros y fomentar su confianza mientras se estimula el aprendizaje mutuo entre ellos.

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