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Las divisiones presentes en el Consejo de Seguridad de la ONU al abordar la situación en Siria quedaron nuevamente hoy al descubierto al quedar sin aprobarse ninguno de los dos proyectos de resolución sobre el tema.

El primer documento sometido a votación fue presentado por Alemania, Bélgica y Kuwait, y contó con votos en contra por parte de dos miembros permanentes del Consejo, Rusia y China, ambos con derecho al veto. Además, se contabilizó una abstención y 12 votos a favor.

Según resaltó el representante permanente de Moscú ante la ONU, Vasily Nebenzia, ese texto ignora la necesidad de la lucha contra el terrorismo en Siria y, por eso, no lo apoyaron.

Para iniciar el necesario proceso político en ese país árabe, primero hay que acabar con la amenaza terrorista, recalcó.

También detalló que no hay operaciones militares a gran escala en Idleb, y son precisamente los extremistas quienes violan el alto el fuego establecido. Del mismo modo, rechazó las denuncias de que Damasco y Moscú realizan bombardeos indiscriminados contra civiles.

La representación de China en el Consejo indicó que la situación actual en Siria es resultado de la conducta indebida de algunos países y son estos los que deben reflexionar al respecto.

Por su parte, Rusia y China presentaron un proyecto de resolución alternativo, que tampoco fue aprobado, pues contó con dos votos a favor, cuatro abstenciones y nueve en contra.

Los países occidentales, que resultan buena parte de la composición del Consejo, aludieron a preocupaciones humanitarias para rechazar la propuesta de Rusia y Siria.

El representante permanente de Siria ante la ONU, Bashar Al Jaafari, denunció una vez más la politización de los asuntos humanitarios y cómo se ignora la urgencia de luchar contra el terrorismo en su territorio, que es la principal amenaza.

Hay integrantes del Consejo de Seguridad que violan la soberanía y la integridad territorial de Siria, y mantienen allí una presencia ilegal, dijo refiriéndose a la Coalición ilegal de Estados Unidos, Francia y Reino Unido, todos miembros permanentes.

¿Cómo entonces pueden decir qué les preocupa la situación humanitaria?, se cuestionó el embajador, cuando además imponen medidas coercitivas unilaterales que afectan al pueblo e ignoran la razón principal de la crisis en Siria: el terrorismo.

Hace nueve años estalló el conflicto en esa nación levantina, en buena medida como resultado del interés de Occidente y sus aliados regionales de imponer un cambio de régimen y derrocar al presidente Bashar Al Assa.

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