Opinión

El cierre de un hotel supone la paralización de un trozo regional porque aquí el turista que viene quiere pasear por las áreas marítimas, ríos, montañas e ir a visitar otros municipios o ciudades, acude a restaurantes y centros de ocio.

Ese es el panorama que se observa en gran parte del nordeste donde la preocupación y desesperación se han apoderado de los residentes de Cabrera, Río San Juan, Gaspar Hernández y Nagua, entre otros, ante el anuncio de cierre del hotel San Juan de la cadena Bahía Príncipe, principal centro de empleo de la zona y es uno de los más grandes del país.

Decenas de trabajadores de las diferentes áreas recibieron la notificación de que el día 15 del presente mes las operaciones del hotel serán suspendidas hasta nuevo aviso, aunque no hay fecha precisa en que volvería a operar.

Ejecutivos del establecimiento, que pidieron mantener sus nombres en el anonimato porque no estaban autorizados hablar, expusieron que contemplan remodelar las instalaciones para reabrir en noviembre, cosa que es puesta en dudas en la zona.

Desde hace varios años la rentabilidad del centro turístico ha venido bajando, pero la cadena prefería mantenerlo operando bajo esas condiciones porque su presidente, Pablo Piñero, tenía un gran cariño a la zona, pero hace tres años que murió. Las dos hijas herederas prefirieron cerrar el establecimiento.

La cadena tiene 27 hoteles con más de 14,000 habitaciones en México, Jamaica, España, Jamaica y en República Dominicana están ubicados en Playa Bávaro, La Romana, San Juan y Samaná. Además, el complejo inmobiliario Playa Nueva Romana y una compañía de transporte. Bahía Príncipe San Juan posee cerca de 1,000 habitaciones, de las cuales 548 están dedicadas a no fumadores.

El cierre del hotel afectará significativamente la economía de la región, aunque algunos trabajadores que tienen varios años laborando en el centro, especialmente del área administrativa, serán trasladados a hoteles de la cadena en Samaná, en procura de aprovechar su experiencia, mientras que otros recibirán sus prestaciones laborales.

Esa situación se presenta en momento en que República Dominicana enfrenta una campaña negativa en el mercado internacional tras las muertes de varios turistas en diferentes complejos hoteleros, lo que está impactando en la llegada de visitantes, aunque sabemos que estamos en temporada baja. Sin embargo, sería importante esperar a noviembre, en cuyo mes se inicia para temporada alta para entonces evaluar el comportamiento del turismo en el país.

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