Hablan los hechos

Convulsión en Los Andes

Por Carmen Esquivel

Ecuador y Perú, dos países andinos, viven un período de convulsión social y política, con sus propias peculiaridades a uno y otro lado de la frontera común, pero vinculado por expertos a la inconformidad con los modelos neoliberales.

Si en Quito un paquete de medidas económicas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) fue el detonante de 11 días de protestas; en Lima la tensión aumentó cuando el presidente disolvió el Congreso y convocó elecciones anticipadas, medida respaldada por la ciudadanía.

El pasado 2 de octubre, el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, emitió el polémico Decreto 883 que estipulaba la eliminación de los subsidios a los combustibles, lo cual condujo a un alza en los precios de la gasolina y del diésel, con el consiguiente aumento de las tarifas del transporte.

Al fin de los subsidios aplicados desde hacía más de cuatro décadas, se sumó la reducción de los salarios y del período vacacional de los empleados públicos de 30 a 15 días, a fin de cumplir exigencias del FMI para recibir un crédito de cuatro mil 200 millones de dólares.

Tales medidas provocaron paros, bloqueos de carreteras y manifestaciones que se extendieron por todo el país, a pesar de la represión de las fuerzas del orden, que causaron ocho muertos, unos mil 300 heridos y mil 192 detenidos.

Luego de 11 días de levantamiento popular, el Gobierno se vio precisado a dar marcha atrás y derogar el Decreto 883, tras un acuerdo con el movimiento indígena, líder de las protestas.

La presente crisis en Ecuador tiene su origen en las presiones del FMI, que exige bajar el déficit público en mil 500 millones de dólares, a costa de recortar el gasto público, reducir empleos y salarios, achicar el Estado y otras medidas impopulares.

Estas recetas ya fueron aplicadas sin éxito por el gobierno de Mauricio Macri en Argentina, donde programas sociales fueron desmantelados, aumentó la inflación, el desempleo y la pobreza, el país avanzó hacia la privatización y el endeudamiento creció.

El expresidente ecuatoriano Rafael Correa estableció un paralelismo entre el rechazo a las políticas de Macri y la convulsión social registrada ahora en Ecuador.

‘Estas medidas no generan crecimiento, empleo, nada’, dijo Correa en una entrevista publicada por el diario Página 12, y añadió: ‘Estas medidas fracasaron en Argentina, en Grecia y también en Ecuador’.

CRISIS EN PERÚ

Otro país andino, Perú, enfrenta una situación compleja. El 30 de septiembre, el presidente Martín Vizcarra decretó la disolución del Congreso, controlado por un bloque neoliberal opositor, y convocó a elecciones para fines de enero con el fin de elegir a un nuevo parlamento.

Vizcarra tomó la decisión basado en el artículo 134 de la Constitución que da al jefe de Estado la facultad de cerrar el órgano legislativo, si éste le niega su confianza y vota en contra de iniciativas consideradas como prioritarias.

Horas después de esa decisión, el Congreso aprobó suspender de sus funciones a Vizcarra y juramentó a la vicemandataria Mercedes Aráoz, quien a la postre renunció.

El presidente acusa a la oposición de utilizar el Congreso y los tribunales para bloquear las investigaciones en curso sobre casos de corrupción.

Más allá de la disputa entre el Ejecutivo y el Legislativo, para la líder del movimiento Nuevo Perú, Verónika Mendoza, lo ocurrido en Perú es una crisis mayor que dura ya varios años e involucra a toda la clase política y empresarial tradicionales.

Recordó que muchos expresidentes son investigados o procesados por corrupción y el Congreso servía de trinchera para una mayoría de la derecha neoliberal, claramente mafiosa y más preocupada por las investigaciones que estaban avanzando.

Sobre el apoyo de la ciudadanía a la disolución del Congreso, consideró Mendoza que en el fondo el pueblo espera que este sea un primer paso hacia una transición democrática, la cual debe implicar la recuperación de un Estado que hoy está al servicio de grandes poderes económicos, y que ese Estado sirva a la mayoría de los peruanos.

Aunque la crisis en Perú dista de parecerse a los conflictos sociales en Ecuador, diversos analistas ven puntos en común y la relacionan con el principio del fin de una nueva ola neoliberal en América Latina.

‘Las realidades de cada país son particulares, pero el escenario de fondo es el mismo, oligarquías aplicando programas de ajuste con el cerrado apoyo estadounidense y en algunos casos acudiendo a la herramienta del FMI para consolidar el sometimiento en el largo plazo a través del mecanismo del endeudamiento’, señaló en un artículo el economista argentino Claudio Scaletta.

Añadía el también periodista que esta situación se expresa en Perú a través de la crisis institucional, en Ecuador mediante el estallido social y en Brasil con la caída en picada de la imagen de un presidente (Jair Bolsonaro) que ni siquiera ha llegado al año de mandato.

Para el politólogo estadounidense Noam Chomsky, si bien ahora la atención está centrada en Ecuador y la represión a las movilizaciones contra las medidas antipopulares, América Latina es parte de esta ola que, a falta de mejor nombre, se suele denominar neoliberalismo.

‘Una amplia mayoría de países vive en estado de permanente amenaza e incertidumbre, al mismo tiempo que los inversores presionan, amenazan y aumentan sus ganancias’, señaló.

Afirmó Chomsky que en la región las imposiciones neoliberales han fracasado a pesar de repetidas inundaciones de capitales en formas de créditos multimillonarios, que no dejaron en sus países ni progreso ni desarrollo, sino deudas masivas y más pobreza.

En ambas naciones andinas la crisis está lejos de solucionarse. Es cierto que en Ecuador las protestas cesaron, pero el país está pendiente de los acuerdos en la mesa de diálogo entre el Gobierno y los sectores populares.

Con respecto a Perú, el Tribunal Constitucional analizará el 29 de octubre si se admite o no una demanda contra el poder Ejecutivo, que busca dejar sin efecto la disolución del Congreso. (PRENSA LATINA)

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