Opinión

Verme de frente al cadáver de mi compañero de combates y de principios Morales y éticos no es fácil. Emocionalmente es difícil contener las lágrimas.

El funeral de mi hermano de principios Boschistas, Pedro Pablo Reyes, El Cacique Combatiente, me retrajo a los momentos de cuando Bosch regresó al País y también a las escaramuzas de abril 1965, siendo Cacique El Comandante del Comando Enriquillo.

Cuando llegué a la Funeraria Ortiz de Manhattan, en la Ciudad de New York, abriéndome pasos entres compañeros, amigos y familiares, mis pasos un pocos lentos, me llevaban hacia el frente del ataúd donde se exponía el cuerpo inerte del Campeón de las Luchas libres y de las luchas políticas.

Ese momento frente al cuerpo del hermano y amigo, me permitió reencontrarme, con orígenes políticos como; Ángel Garrido, excelente intelectual y entrañable amigo y compañero del Cacique y de quien escribe. Las palabras de Ángel Garrido, se expandieron en todo el Salón funerario y se escaparon por debajo de las puertas, llegando a los corazones de los familiares y sus compañeros. Yo en particular, no pude contener las lágrimas, pese a los esfuerzos de Gladys mi esposa, preocupada porque no me vieran los compañeros llorar.

Es que, los años vívidos y compartidos juntos al compañero Cacique, no me pueden ser fáciles de borrar. Compartiré con ustedes, algunos momentos compartidos entres Cacique y yo.

Al momento de nosotros renunciar del PRD para seguir las ideas nuevas del Maestro Juan Bosch, el local de la esquina de la calle 157th esquina Avenida Broadway segundo piso de norte a sur, estaba alquilado bajo Contrato de alquiler a nombre de Pedro Pablo Reyes, lo cual le permitía al compañero Cacique, reclamar, en termino legal. Sin embargo, cuando el compañero Jaime Vargas, quién era el Secretario general del PRD, en Asamblea extraordinaria convocada, se para y abrió la Asamblea con lo siguiente: los compañeros que estén dispuestos ha seguir al Profesor Juan Bosch que se pongan de pies, nos levantamos 53 compañeros, entres ellos al frente, el Comandante Cacique.

Inmediatamente renunciamos con nuestras salidas del local del PRD y nos dirigíamos hacia la calle 158th a reunirnos en el sótano del edificio donde Pablito, sobrino de Jaime Vargas vivía, en el trayecto, yo les pregunto al Cacique, ¿compañero, pero usted es el dueño del Contrato de alquiler del local? Y somos los que debemos retener el local? El me contestó, José, nosotros somos los portadores de la verdad, con los hechos, vamos ha demostrar, que somos los poseedores de la Verdad.

Después de reunirnos por primera vez en el sótano de la 158th, para planificar los planes de acción, a esos de las tres de las madrugadas, nos damos cuentas que, habíamos dejados en el local del PRD, el Cuadro obra de Artes de Miguelón, “Juan Bosch la Biblia» y de inmediato el compañero Cacique respondió, vamos ha buscarlos, y salimos a rescatar el “Bosch la Biblia» los compañeros José Castillo, José Fernández y Cacique, escalando por las escaleras de fuego, en la parte trasera por la calle Riverside Driver y por la ventana, sacamos el Cuadro Obra de Artes de Miquelón “La Biblia» que hoy, es Centro emblemático en el Local Central del PLD en New York.

Al despedir en el funeral al compañero Cacique, frente al hijo de Jaime Vargas, el compañero Sociólogo Jaimito Vargas, de Manuel Sánchez, El menor de edad, símbolo de la juventud revolucionaria. Y los compañeros Manuel Alar, Héctor Cerda, todos fundadores del PLD, les recordé, las reuniones que hacíamos en la Stationwalgo de Cacique, hasta las madrugadas, con temperaturas bajo cero. Y precisamente ahora, los despedimos en momentos que su valor, su coraje y firmeza políticas nos hacen tantas faltas? Donde son momentos de carencias de Lealtad.

Adiós! Campeón, triunfante en los Cuadriláteros, en el terreno de Combate y en la Sociedad , fuiste ejemplo de lealtad y apegos, a los Principios éticos, filosóficos y Morales de las ideas Boschista. ¡Hasta la Victoria Siempre Campeón!

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