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El papa Francisco destacó en el Vaticano  como el sínodo de obispos sobre la Amazonia escuchó  las voces de los pobres y reflexionó sobre la precariedad de sus vidas amenazas por modelos de desarrollo depredadores.

Sin embargo, aun en esta situación, muchos nos han testimoniado que es posible mirar la realidad de otro modo, acogiéndola con las manos abiertas como un don, habitando la creación no como un medio para explotar, sino como una casa que se debe proteger, confiando en Dios, dijo el Papa en la misa conclusiva del encuentro.

«Cuántas veces, también en la Iglesia, las voces de los pobres no se escuchan, e incluso son objeto de burlas o son silenciadas por incómodas», preguntó Francisco en su homilía y pidió rezar «para pedir la gracia de saber escuchar el grito de los pobres (que) es el grito de esperanza de la iglesia».

La Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos sobre la Región Panamazónica concluyó la víspera sus sesiones iniciadas hace tres semanas,  con una declaración final centrada en la evangelización de los pueblos indígenas y el tema ecológico.

Introducción, cinco capítulos  y una breve conclusión  componen el documento de 120 párrafos votados individualmente en el evento cuyo tema central fue «Amazonía: nuevos caminos para la iglesia y por una ecología integral».

Amazonia: de la escucha a la conversión integral; y Nuevos caminos de conversión en los ámbitos pastoral; cultural, ecológico y sinodal son los capítulos de la declaración la cual reconoce la pluralidad de los pueblos de esa región americana convertida en «una hermosura herida y deformada, un lugar de dolor y violencia».

A tono con la denuncia sobre las atrocidades cometidas contra la Amazonia y sus habitantes, los padres sinodales propusieron definir el «pecado ecológico» como «una acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad y el ambiente». Es -indicaron- un pecado contra las futuras generaciones.

Ese punto fue abordado en el párrafo 82 del documento, aprobado por 150 votos a favor y 13 en contra, el cual precisa que esa falta se manifiesta en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del ambiente y transgresiones contra los principios de interdependencia, entre otros.

En cuanto a la evangelización, el aspecto de mayor repercusión mediática es la propuesta de obviar la regla del celibato y valorar la ordenación de sacerdotes «con una familia legítimamente constituida y estable» para solucionar la ausencia de misioneros en zonas remotas.

Este aspecto quedó plasmado en el párrafo 111, aprobado con la mayor cantidad de votos en contra por 128 a 41, aunque en él se exalta el celibato como «un don de Dios» en la medida en que permite «al discípulo misionero, ordenado al presbiterado, dedicarse plenamente al servicio del Pueblo Santo de Dios».

Otra propuesta fue la creación de la figura de «mujer dirigente de comunidad» en los «nuevos contextos de evangelización», al tiempo que los participantes en el sínodo pidieron compartir sus «experiencias y reflexiones» con la comisión creada por el Papa en 2016 para analizar la admisión de féminas en el diaconal

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