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El presidente norteamericano, Donald Trump, dijo hoy en Twitter que su país asesinó al «reemplazo número uno» del líder de la organización terrorista Estado Islámico (EI), Abu Bakr al-Baghdadi.

Acabo de confirmar que el reemplazo número uno de Abu Bakr al-Baghdadi ha sido eliminado por las tropas estadounidenses. Lo más probable es que hubiera ocupado el primer puesto. ÂíAhora también está muerto!, escribió el mandatario republicano en el servicio de microblogging.

El gobernante no mencionó el nombre de la persona a la que se refirió como principal sustituto del líder del EI.

Su anuncio ocurre luego de que ayer hubo reportes sobre la muerte del portavoz del grupo extremista, Abu Hassan al-Muhajir, quien habría sido asesinado en Siria durante una operación de las fuerzas norteamericanas.

El tuit de este martes sigue a la alocución que realizó Trump el domingo desde la Casa Blanca para dar a conocer que Al-Baghdadi murió en una redada llevada a cabo por Estados Unidos en el noroeste de Siria, un país donde Washington desplegó tropas y encabezó una coalición internacional sin la anuencia del gobierno de Damasco.

Medios y analistas consideraron que la muerte del jefe del EI representó una gran victoria simbólica para Trump, en momentos en los que el mandatario enfrenta un complejo panorama doméstico en medio de una investigación de juicio político en su contra.

Sin embargo, diversos expertos advierten que la eliminación del líder no significa la desaparición de EI, y el hecho no disipó del todo las críticas realizadas al presidente por retirar a las tropas estadounidenses del norte de Siria.

Esa decisión fue vista como una forma de dar luz verde a Turquía para invadir el área y atacar a los grupos kurdos que hasta entonces habían sido aliados de Washington.

Mientras algunas fuentes cuestionan si el importante fallecimiento de Al-Baghdadi tendrá un impacto político duradero para el gobernante, quien buscará la reelección en noviembre de 2020, otras van más allá y señalan la responsabilidad de Estados Unidos con el surgimiento de ese tipo de organizaciones terroristas.

Un artículo de opinión publicado en el sitio digital The Daily Beast recordó cómo los expresidentes George W. Bush (2001-2009) y Barack Obama (2009-2017) tuvieron momentos similares a este de Trump con las muertes de los líderes de Al Qaeda Abu Musab al Zarqaui y Osama bin Laden.

Según el autor de ese texto, Spencer Ackerman, los hitos que representan los fallecimientos de los tres terroristas «apuntan a la incoherencia estratégica dentro de una guerra global que ahora ha durado toda una generación».

No habría habido Abu Bakr al-Baghdadi si Bush no hubiera invadido y ocupado Irak en 2003, estimó el periodista, quien advirtió que la guerra expansiva lanzada por Estados Unidos no lucha contra un enemigo estático. «Genera enemigos y brinda oportunidades para que surjan nuevos».

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