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Consejo Mundial por la Paz repudia golpe de Estado en Bolivia

El Consejo Mundial por la Paz repudió hoy el complot golpista perpetrado en Bolivia que obligó a la renuncia del presidente constitucional, Evo Morales, para calmar la situación en ese país sudamericano.

«Otro golpe de Estado se consolida en la resistente América Latina. Entre los avances y retrocesos de la lucha del pueblo latinoamericano, el golpe de Estado que retira al presidente Evo Morales del gobierno boliviano es sin duda uno de los reveses más agresivos de los últimos tiempos», indica una nota de esa organización internacional enviada a Prensa Latina.

El texto, firmado por su presidenta, Socorro Gomes, señala que «por esta razón, las entidades democráticas y de paz en todo el mundo ya están expresando su solidaridad con el pueblo boliviano en su resistencia y lucha, para enfrentar con valentía el desarrollo de este complot».

Denuncia que, contra la reelección de Evo Morales, con el 47 por ciento de los votos en octubre, «la Organización de Estados Americanos (OEA), promotora de golpes de Estado, y la Unión Europea se sintieron autorizadas a exigir una segunda vuelta, cuestionando la legitimidad de las elecciones».

Ambas, alerta el escrito, «interfirieron en los asuntos internos del país, mientras afirmaban desempeñar el papel de observadores electorales imparciales».

Para el Consejo, «los signos de la inquietud de la oligarquía y de las élites más atrasadas y reaccionarias, como siempre aliadas con el imperialismo estadounidense, eran claros frente al gobierno popular y soberano liderado por Evo Morales con un respaldo popular significativo».

Apunta que «demostrando su disposición a entablar un diálogo democrático e inclusivo, Morales invitó a la oposición a hablar y convocó nuevas elecciones, pero la élite de la oposición demostró de lo que es hecha y, racista y violenta, utilizó el terror y las amenazas contra los pueblos indígenas».

El comunicado refiere que el fuerte malestar de las élites alcanzó su punto máximo, con el ultimátum antipatriótico y antidemocrático de las Fuerzas Armadas para que Evo abandonara el Gobierno. «Es una acción infame y una traición al pueblo boliviano, que repudiamos en los términos más firmes», remarca el escrito.

Admite que el liderazgo de Evo Morales aseguró a Bolivia un Gobierno que finalmente no solo representó a la mayoría de su población, pueblos indígenas, trabajadores y jóvenes, sino que también hizo grandes avances para garantizar el fin del analfabetismo.

De igual manera estableció políticas sociales tan urgentes en un país rico, pero de extrema desigualdad, la nacionalización de sus recursos energéticos más estratégicos, el fortalecimiento de las empresas públicas, entre otros logros históricos y constitucionalizados.

Por «la potencia del respaldo popular y al movimiento que garantizó la legitimidad del Gobierno de Evo Morales, las entidades democráticas y de paz deben redoblar su vigilancia para garantizar la seguridad de estos valientes resistentes contra la persecución de las fuerzas reaccionarias, conservadoras y en parte fanáticas detrás del golpe», advierte finalmente el Consejo.

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