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Protestas contra el gobierno de Iván Duque en Colombia

Este 21 de noviembre tiene lugar en Colombia una de las mayores manifestaciones de protesta de los últimos años.

Las razones para el paro nacional son variadas, pero el mayor problema ha sido su estigmatización

«Es un acumulado de problemas que esperamos nosotros que empecemos a revisar luego de la jornada, así sea en una gran mesa nacional de concertación», explicó a AFP Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo, una de las organizadoras.

Hasta la media mañana la policía daba un parte de «normalidad», aunque reportaron casos «aislados» de desorden y bloqueos en los sistemas de transporte masivo y vías arteriales de algunas urbes. En Bogotá, Bucaramanga y Medellín, donde se evidenciaban multitudinarias manifestaciones, se observaba una fuerte e inusual reducción del flujo vehicular y peatonal.

Buena parte de empresas, universidades y colegios cancelaron previamente sus actividades.

El líder indígena Luis Fernando Arias caminaba con decenas de comuneros llegados a Bogotá. Transitaban por la carrera Séptima, por donde marchan hasta la Plaza de Bolívar, punto de llegada de la protesta. «Esperamos que la violencia en nuestros territorios cese», dijo. «Que se implemente la paz y que no nos sigan matando».

Colombia cerró fronteras hasta el viernes 22 para garantizar «la seguridad» y expulsó al menos a 24 venezolanos señalados de querer infiltrar la marcha. Entre otros deportados se encuentran también chilenos y españoles, según Migración Colombia.

En Bogotá se desplegaron desde el fin de semana soldados para proteger «instalaciones estratégicas», según la alcaldía. Y la policía capturó el martes a dos personas señaladas de violencia en otras movilizaciones y se allanaron una treintena de residencias, medios de comunicación alternativos y centros culturales.

Algunos allanamientos fueron «declarados ilegales» por falta de «pruebas», reconoció el fiscal Fabio Espitia. Otras ciudades siguieron la estela de lo que los marchantes consideran una «militarización» de Bogotá, que provocó la «preocupación» de la ONU en caso de que se reemplace a la policía en el control de «disturbios internos».

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